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jueves, 28 de julio de 2011

Las Revoluciones: 7.Rossel, el engreído de Gamarra

Felipe Rossel era un capitán cuzqueño del ejército que servía como jefe de la 2º compañía del batallón "Piquiza", dícese el favorito de Gamarra, pues fue creado en su honor (no olvidemos que era gran Mariscal de Piquiza) donde el sargento mayor José Rufino Echenique tenía el mando.
Gamarra quería mucho a Rossel probablemente por su valor y por su paisanaje y le había ayudado mucho en su carrera, con distinciones personales y en los ascensos.


La situación de Gamarra en ese tiempo era más o menos así: había traido a Lima a los oficiales más revoltosos para tenerlos cerca y vigilarlos, tenía un ejército reducido a casi 3 mil hombres esparcido por toda la repúblia y una guardia de honor escogido de las filas de entre los más adictos hacia su persona, con los cuales más conversaba en el idioma quechua.

LA REVOLUCIÓN DE ROSSEL

"Gamarra, hombre tan cauteloso, tan frío, tan sagaz, tan difícil de engañar, contestó que confiaba en Rossel ciegamente y que ese mismo día habían comido juntos."
Jorge Basadre, en la introducción  "Memorias para la Historia del Perú", del General José Rufino Echenique

Castilla por ese tiempo estaba en el Fuerte el Sol de los Castillos del Real Felipe custodiado por el coronel Rivera. Luego se le llevó a la corbeta Libertad que mandaba el contralmirante Carlos García del Postigo.
El 18 de Marzo de 1832 a las 2 de la tarde visitaron a Castilla el subteniente Manuel Aldea, vestido de civil, con el teniente Dueñas del batallón “Callao” y dos paisanos más, le dijeron en presencia del coronel Egúsquiza que ese día iba a ser el golpe, en la noche.
Castilla pensando que sus enemigos le tendían una trampa para involucrarle más culpas y complicarlo respondió: “Vaya y diga Ud. a Gamarra y a sus viles esclavos, que no me conducirán al patíbulo con la facilidad con que me han conducido a estos calabozos”, además se ofendió por habérsele propuesto hacer revolución.
Entonces dudó en revelar o no el secreto que bien podría ser una trampa y consultó a García del Postigo quien le respondió escuetamente “que los caballeros no consultaban esas cosas”. Se decidió a revelarlo y para ello escribió al fiscal que lo acusaba y además le pidió la razón por la cual llevaba ya 77 días detenido. Esto sin duda alertó a Gamarra.

El 18 de Marzo de 1832 a las 7 de la noche refiere Echenique Gamarra envía a llamarlo a su cuartel que estaba en la calle Desamparados al lado del Palacio de Gobierno. En privado Gamarra le dice que tiene información de fuentes fidedignas que se prepara en el cuerpo de Echenique mismo una gran revolución en su contra; pensando Echenique en el posible autor recordó al capitán Rossel quien a su juicio era ambicioso, engreído por su carrera y ufano por la predilección de Gamarra y además se había disgustado por haber preferido Echenique al capitán Ugarteche en vez de a él; así se lo dijo al presidente con franqueza, a lo que Gamarra respondió: "Confíe Ud. en él tanto como en su camisa y tan no puede temerse de él nada, que hoy mismo ha comido conmigo"; osea Gamarra tan cauteloso ponía las manos al fuego por su consentido. Echenique entonces le dijo que no temía nada de su cuerpo pero que tomaría las medidas necesarias para evitar cualquier problema y que estaba seguro de hacerlo bien. Encargó para esto la guardia al capitán Rivas, hombre de su entera confianza.
Media hora después Echenique fue llamado de nuevo aclarándole que salga por la puerta alterna, Gamarra allí le dijo que ya estaba totalmente confirmada la revolución y que incluso el oficial que hacía guardia en Palacio estaba involucrado por lo que su persona estaba en peligro. Echenique le aconsejó que se refugie en su cuartel donde le aseguraba que no correría peligro además que nadie pensaría que estaría allí. Gamarra accedió luego de dar órdenes a Palacio. Luego de un rato llamaron según la señal convenida por Gamarra y cuenta Echenique: "Penetró una persona, cuyo nombre omito decir, y después de hablar éste con ella y ella retirarse, me dijo que el autor de la revolución en mi cuerpo, de seguro, era Rossel, y que por lo tanto lo pusiera en prisión"; Basadre así como otros autores en general consideran que esa "persona" es "La Mariscala" Francisca Zubiaga tan inmiscuida en los asuntos políticos. El capitán Marcos Antezana había confesado el golpe lo que fue confirmado por el coronel Clemente Ramos, jefe del batallón “Callao”. Es de suponer entonces que "la Mariscala" dirigía el espionaje y la contrarevolución mientras Gamarra y Echenique estaban en el Cuartel.




José Rufino Echenique era Sargento Mayor cuando enfrentó a Rossel que atentaba contra Gamarra




Echenique entonces fue y llamó a Rossel, le pidió su espada y lo llevó al capitán de guardia con orden de apresamiento. De pronto escuchó voces que lo llamaban ya que Rossel se había librado y corrió donde su compañía, se puso a la cabeza y los animó contra Echenique diciéndoles que él quería llevarlos a Colombia. Vio que se acercaba y como estaba a una distancia ordenó hacerle fuego, Echenique corrió ante las balas y logró llegar hasta Rossel al que lo cogió con violencia, lo que asustó a los soldados que dejaron de disparar. Tomándolo vino en su ayuda el teniente Moya y luego de esto Echenique nombró capitán al teniente Tafur y dándole la jefatura del batallón de Rossel, este nuevo capitán era de su confianza. Lo llevó y en el camino le dijo Rossel que “si hacía eso porque era amigo del general Gamarra, iba contento”. Lo llevó al capitán de guardia y le dejó con centinela.
Luego de esto Gamarra le ordenó que vaya y cambiase al guardia de palacio y lo aprese, cumplió Echenique sin problemas la orden.
Mientras sucedía esto un oficial del batallón “Ayacucho”, que esperaba oculto en el cuartel la revolución para ir a comunicarla a su batallón al cuartel de Santa Catalina, al enterarse del fracaso huyó y se lanzó por el balcón hacia el río Rímac.




ROSSEL ES FUSILADO
Rossel fue enjuiciado de forma sumaria esa misma noche por un fiscal que Gamarra escogió. Se concluyó luego de las investigaciones que los facciosos planeaban deponer y arrestar al presidente con la ayuda de los cuarteles de Artillería y del batallón “Piquiza”. Que los comprometidos eran: tenientes Manuel López, Narciso Sarria más otros dos no habidos, el subteniente Manuel Aldea y los civiles Félix Iguaín y Francisco Iriarte. Rossel fue sentenciado a muerte al día siguiente. También fueron condenados a muerte los tenientes Sarria, López, Hurtado, Franco, Martínez y Aldea. A Marcos Antezana se le dejó en libertad condicional por haber denunciado a los conspiradores.
Durante la instructiva a Rossel, éste negó descaradamente haber querido hacer la revolución e incluso acusó a Echenique, dijo que si mandó a dispararle era porque creyó que Echenique lo apresaba para hacer una revolución contra el presidente, pues como él, Rossel, era uno de los favoritos de Gamarra, significaba que quería anularlo para atentar contra Gamarra. Pero como ya todo se sabía fue condenado a fusilamiento en plaza pública. A pesar de esto, Távara refiere que Rossel no denunció a ninguno de sus compañeros y mostró un valor incontrastable.

Murió Rossel fusilado con arrogancia el 19 de Marzo de 1832 en la Plaza de Armas: "Rossel marchó al patíbulo como se marcha a una parada”, refiere Távara. Por esto y por lo anterior puede suponerse que actó sabiendo el peligro al que se exponía y tal vez creía firmemente que sus convicciones eran las correctas.

Castilla también habla bien de su valor. Por lo menos así lo entendemos del título de su manifiesto de 1834 en Arequipa: “Manifiesto del coronel Ramón Castilla rebatiendo a los que injustamente le han atribuido la infausta muerte del ilustre cuzqueño capitán Felipe Rosse, fusilado por Gamarra en la Plaza de Lima”, pero es probable que fue un manifiesto rencoroso por la situación política de ese año (que lo pueden ver en La Guerra Civil de 1834 aquí) y porque todos sus enemigos lo acusaban de haber causado la muerte de Rossel, debido a que Castilla ayudó en parte a sofocar la revolución sin quererlo, y reaccionó de una manera exagerada para contradecirlos incluso aplaudiendo el golpe de Rossel. En el manifiesto mencionado parece apoyar la revolución donde dice que se hubiera unido gustoso al movimiento porque estaba en contra de la presidencia de Gamarra. Le acusó allí de la invasión a Bolivia, de la deposición de La Mar, de haber creado una red de espionaje con el prefecto de Lima Eléspuru, y de haber llegado al poder “irguiéndose sobre los cadáveres de sus enemigos”.


La revolución que preparaba Rossel era muy grave, no sólo fue un acto de "heroísmo aislado", pues se encontraron pruebas flagrantes. Al requisar su cama, se encontró bajo un ladrillo una proclama suya hacia la Nación afirmando que no podía tolerar una dictadura como la de Gamarra a quien calificaba de tirano y arbitrario, de haber tomado el puesto de presidente por asalto y otras cosas. Era una proclama que de seguro contaba para darla luego de que triunfara su revolución. También se hallaron más material de propaganda por la revolución y cartas, que descifradas eran del coronel Félix Iguaín, también diputado; por todo el material requisado se deducía que el que supuestamente tenía que tomar el cargo de Presidente de la Nación era el General Antonio Gutiérrez de la Fuente, que también había sido acusado de revolucionario (ver los sucesos de 1831 aquí). También estaban implicados personajes del Partido Liberal.


Távara sobre la actitud de Gamarra durante el motín refiere: "En este drama mostró gran valor, mucha serenidad, prudencia y magnanimidad".


Pero Gamarra la debe haber pasado muy mal en esos tiempos, no sólo su guardia personal estaba implicada en el motín (supuestamente había seleccionado a los de más confianza) sino Rossel, cuzqueño como él y a quien había dispensado tantos favores y profesado cariño de padre, lo había traicionado de la peor manera. Fue un golpe anímico duro para él y lo volverá más suspicaz que antes, ¿quién le podría acusar de ser demasiado duro con las revoluciones y algunas persecuciones si la gente a que apreciaba y en quienes confiaba lo traicionaban incluso exponiendo su vida? Debe haber sentido este motín muy terriblemente, pero era una persona que expresaba poco hacia afuera. Távara compara esta revolución (que para mí es una de las que más debe haberle dolido a Gamarra) con la que hubo contra Simón Bolívar el 25 de Septiembre de 1828. En efecto, esa fecha en Bogotá se realizó un motín dirigido por un grupo de brillantes jóvenes, que eran muy allegados a Bolívar e incluso eran sus protegidos: Luis Vargas, Pedro Carujo y José López.


Por su conducta y su valiosa ayuda durante el sofocamiento de la revolución José Rufino Echenique fue ascendido a Teniente Coronel (lo que recién se hizo efectivo el 21 de Setiembre de 1832).



CONSECUENCIAS DEL MOTÍN Y "LENIDAD" DE GAMARRA

 
"Callarán por un momento las leyes para mantener las leyes"
Ministro de Gobierno, Vidaurre en "El Conciliador"


Los periódicos adeptos a Gamarra ilustraron el acontecimiento como una revolución terrible pues realmente se atentaba contra la vida del presidente.
“El Observador Imparcial” el 22 de Marzo de 1832 decía que los enemigos del gobierno requieren de ejemplar acción y aún critica el no haber reprimido con la dureza del caso las revoluciones anteriores por lo cual nacía según ellos ésta.
“La Minerva del Cuzco” el 31 de Marzo demandaba al pueblo peruano en general a acabar con las revoluciones y a colaborar por la prosperidad nacional, la pasión política y mucha codicia hacían de las leyes completa oscuridad. Y agregaba aún sobre posibles errores del ejecutivo que deberían ser enmendados por el Congreso o la Convención Nacional, pues:  “los defectos no pueden corregirse con crímenes: el desorden de un gobernante no será jamás corregido con el desorden general”.


Manuel Lorenzo de Vidaurre y Encalada, limeño que fue Ministro de Gobierno




“El Conciliador” del 21 de Marzo de 1832 en cambio considera un acto personal de Rossel y lo critica por haberse aprovechado y ser un ingrato con la preferencia que el propio Gamarra le tenía. Es allí donde el Ministro de Gobierno Manuel Vidaurre pone sus famosas frases:

“Ciudadanos del Perú gocen quietos y tranquilos del fruto de su honesto trabajo. Quedará el trigo escogido, separado de la cizaña. La levadura de inquietud se va a extinguir. Ha de reinar el orden. Si fuera preciso, callarán por un momento las leyes para mantener las leyes. Una obediencia ciega a la Carta (constitución) ha expuesto al Jefe Supremo y con ella la vida de la nación”.


Este "callarán las leyes para mantener las leyes" era una frase que manifestaba la necesidad de dejar sin garantías a las personas sediciosas a fin de mantener al orden. Es una frase que realmente implicaba una mayor restricción de libertad de expresión y una mayor represión. Una atribución autoritaria para que el ejecutivo "haga lo que tenga que hacer" sin mirar las leyes y derechos del ciudadano.
Se reunió un consejo de Guerra que fue integrado por Mariano Necochea, Domingo Tristán, José Rivadeneira, Juan Salazar, Manuel Aparicio, Eugenio Cortez y Juan de Mendiburu, que dieron su fallo el 7 de Abril de 1832 reafirmaron la pena de muerte a Rossel y condenaron a muerte también a los tenientes Manuel López y Narciso Sarria, el capitán Manuel Antezana fue eximido de pena y sometido a vigilancia, los demás acusados fueron absueltos; Iguaín no fue juzgado por el consejo, pues no lo creyó conveniente. En el informe final por considerar que López no realizó lo que se le había encargado (aprisionar a Gamarra) y que la revolución sólo pasó de un conato dejaba al Presidente la potestad de perdonar a ellos dos.


Basadre refiere por una parte que Iguaín fue perseguido por una turba hasta su casa y escapó pues intentaban apresarlo. Su casa fue asaltada y revisada dos veces. Por ello Iguaín fugó a Guayaquil, Ecuador donde siguió hablando en contra del gobierno de Gamarra y de Eléspuru. Fueron obligados a salir del país los extranjeros Fabián Gómez, Domingo Ballarino y Mariano Castilla. Cuenta también que por esta época se hizo común asaltar los domicilios privados, a cargo de los polizontes y todos ellos mandado por el Prefecto de Lima General Juan Bautista Eléspuru y Montes de Oca, quien por usar a sus dirigidos incluso haciendo uso de escaleras para ingresar a las casas fue apodado "El General de las escaleras". Hubo otras prisiones y algunas persecuciones.


Pero da cabida a la versión de Echenique, quien nos cuenta: "Sin embargo de esos datos, a nadie se persiguió ni molestó, siendo sólo separados de mi cuerpo algunos oficiales, y dados de baja otros del (batallón) Ayacucho, cuyo cuerpo se disolvió... La Fuente, Castilla e Iguaín quedaron fuera del país, expatriados por ellos mismos. Para proceder Gamarra de ese modo, tuvo en cuenta primero, cuán difícil es probar en juicio delitos de esta clase que sólo se saben por confidencias privadas y segundo, su deseo de calmar los ánimos procediendo con lenidad".  Távara también refiere que algunos se ocultaron y no fueron perseguidos tenazmente.
Prueba de esto es que Gamarra les cambió la pena a los Tenientes López y Sarria por el destierro por 6 años.
El Congreso presentó leyes represivas que Gamarra no quiso aprobar en ese momento.
También existe una carta de Gamarra que escribe a su amigo el coronel Vidal el 12 de Abril de 1832, y luego de agradecerle el buen servicio que da a la patria cuidando la estabilidad de la república, le dice:
"La causa de los conspiradores se vio en Consejo de Guerra, y todos han sido condenados a morir; pero yo he tenido que perdonar a los dos únicos aprehendidos, que justamente son los más imbéciles: que vean pues que no apetezco derramar sangre peruana; y que no abrigo venganzas.
No ocurre nada nuevo. Todo marcha aquí bien..."


En cuanto a Ramón Castilla quedó confinado en la corbeta “Libertad” pero un día enfermó y fue llevado al Hospital Santa Ana donde aprovechó una oportunidad de fugar el 14 de Marzo de 1833. Finalmente el Consejo de Guerra lo juzgó nuevamente el 3 de Enero de 1834 quedando libre de toda culpa.

Terminaremos este post con las palabras del general Echenique en sus memorias cuando recuerda el final de esta revolución: "Creyó (Gamarra) que un solo ejemplo bastaría para contener el desorden. Pero no sucedió así... Ese partido (el Liberal) era intransigente con él y procuraba su caída de cualquier manera..."



Referencias:


“La Iniciación de la República”, Jorge Basadre.


“Historia de la República del Perú”, Jorge Basadre.


“Memorias para la Historia del Perú”, General José Rufino Echenique.


“Historia de los Partidos”, Santiago Távara.


"Castilla y la conspiración del Capitán Felipe Rossel", Raúl Rivera Serna en el Boletín de la Biblioteca Nacional Nº 41 - 42


"Epistolario del Gran Mariscal Agustín Gamarra", Alberto Tauro




Jesús De la Jara

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Las Revoluciones: 3.La Fuente versus "la Mariscala"

Como Gamarra estuvo mucho tiempo ausente de la capital Lima por asuntos muy complicados con Bolivia (lo podemos evidenciar claramente en su correspondencia) no estuvo en el lugar de los acontecimientos que dan fin a su alianza con Gutiérrez de la Fuente. "El binomio Gamarra - La Fuente" como menciona el historiador Basadre.

Antonio Gutiérrez de la Fuente, natural de Tarapacá (como su paisano Ramón Castilla) es para mí sin dudas el mejor amigo de Agustín Gamarra durante toda su vida. Se conocieron y junto con Santa Cruz inicialmente se unieron para lograr sus miras de poder. Posteriormente eliminado Santa Cruz por ser presidente de Bolivia fueron amigos incondicionales para lograr la instauración de un militarismo fuerte diferente al de José de la Mar, se arriesgaron ambos con el golpe de estado que tuvo gran éxito. Leyendo las cartas de Gamarra se puede apreciar el cariño y la unión que casi siempre hubo entre ambos. Y posteriormente los hechos darán fe de esta relación de buena amistad que los unía.



General Antonio Gutiérrez de la Fuente, gran amigo de Agustín Gamarra


Gutiérrez de la Fuente es un personaje de la historia republicana que tiene mucho influjo y poder aunque no haya ostentado la presidencia de la República de una manera formal, pues estuvo muy activo en el gobierno de La Mar, de Gamarra, de Salaverry y otros. Siendo muchas veces acusado de conspirador. También luchó contra Santa Cruz y más tarde durante la GUERRA CONTRA ESPAÑA DE 1866 él fue nombrado por el gobierno de Mariano Ignacio Prado como jefe de los generales peruanos históricos que estuvieron en el "Combate del 2 de Mayo o Callao" Lo que sucede en parte es que no tuvo mucho éxito en sus planes (como lo veremos en algunos artículos) por lo cual parece relegado por Gamarra, pero afirmo que sería interesante un estudio mucho más profundo y realzar la importancia de su figura en esta etapa de la historia.


EL GOBIERNO PROVISIONAL DE LA FUENTE

"Conocía que otra persona quería tomar parte en los negocios de la administración: que le desagradaba la línea de conducta que yo me había propuesto y que, alucinada por las atenciones debidas a su sexo y a su rango, pretendía someter a su influjo las decisiones del gobierno"

La Fuente sobre "la Mariscala"

En ausencia de Gamarra en Lima quedó encargado del Gobierno el general Antonio Gutiérrez de la Fuente, Vicepresidente de la República, desde el 4 de Setiembre de 1830.

En este tiempo entonces estaban en Lima La Fuente, "la Mariscala" y de Prefecto de Lima y encargado de la Policía (llamémosle una especie de Servicio de Inteligencia) Juan Bautista Eléspuru.

Desde iniciado su gobierno hubo roces entre Francisca Zubiaga, llamada "la Mariscala", esposa del presidente Gamarra y el Vicepresidente La Fuente.

"La Mariscala" tenía un poder muy fuerte en el gobierno y también influencia sobre Gamarra; era de un carácter muy soberbio y altanero, pues consideraba inferiores a muchos militares y políticos de la época; aunque estaba dotada de muchas cualidades que la hacían útil en el gobierno también tenía defectos que para la época eran IMPERDONABLES a los ojos del público en general. Ella creía realmente que ella era la que debía gobernar en ausencia de su esposo, no oficialmente de hecho pero sí en la práctica. Cuando sentía que no tenía el poder se rebelaba y se violentaba, podríamos decir que tenía un carácter neurótico.

La Fuente era caballero (como lo demuestran sus actos posteriores) pero tampoco era un general que se dejaría dominar como un subalterno por Francisca Zubiaga, había sido el artífice importante en la caída de La Mar y había tenido muchas posibilidades de ser el presidente en vez de Gamarra. Era tal vez un pleito de egos, pero también de justicia, La Fuente era el encargado legal y real del gobierno no "la Mariscala", él debía tomar las decisiones, no ella.

Es así que el mismo día que Gamarra partió "la Mariscala" mediante el coronel Escudero interceptaba los correos que llegaban al gobierno de Arequipa, el vicepresidente era informado que eran unos malhechores los autores pero luego se enteró de la verdad.

Pero al parecer La Fuente también interceptaba los correos y no cumplió con retirar al coronel Vargas el mando de su batallón a pesar que se lo pidió el propio Gamarra antes de partir y le recordaron muchos gamarristas como el general Salas y Benavides. Adujo que era una injusticia y no podía ser cómplice.

La Fuente escribió de la interceptación de sus correos quejándose a Gamarra pero no recibió respuesta.

ACTITUD DE GAMARRA

Gamarra fue acompañado un buen trecho por La Fuente antes de partir definitivamente. Ambos se profesaron confianza y cariño. Gamarra le habló sobretodo de dos cosas: que separe a Vargas del ejército (cosa que reconoce La Fuente en su manifiesto, pero no lo cumplió) y que SOBRETODO consulte siempre y acuda siempre a sus ministros Pando, Pedemonte y Rivadeneira, que eran de total confianza de Gamarra. La Fuente sí cumplió con este punto como buen amigo.

El presidente Agustín Gamarra confiaba mucho naturalmente en su amigo La Fuente (aunque éste se queje de lo contrario desde el primer día de su mando provisorio), revisando sus cartas de estas fechas apreciamos cómo informa cumplidamente, no sólo por amistad sino por deber pues considera a La Fuente encargado del gobierno, lo respeta y además le guarda las ceremonias propias de su rango y posición, le pide consejos, le pide ayuda y colaboración como si tratara con un presidente.
La campaña de Bolivia es narrada fidedignamente y no sólo eso sino los temores y recelos de Gamarra con respecto a Santa Cruz; por todo ello también vemos que estaba demasiado ocupado en todo este tema y muy apremiado pues necesitaba tropas y la guerra podía desencadenarse en cualquier momento.

Pero en cambio, también a la vez recibe informaciones constantes de sus amigos y sobretodo de "La Mariscala", Eléspuru y Escudero quienes le pintan a La Fuente traidor y conspirador, le inundan de cartas asegurándole que quiere tomar el poder y otras cosas. Por ello las primeras cartas de Gamarra son asiduas pero mientras se desarrolla este capítulo de la historia no responde algunas cartas de La Fuente y le habla de otros asuntos, le manifiesta apoyo incondicional y afirma que no deben estar divididos por la patria, pero todo esto cae en balde, probablemente Gamarra también creyó las imputaciones y al final a pesar de sus esfuerzos dejó solo a La Fuente.


La ley de la discordia

Aquí lamentablemente aparece el tema económico como fuente de problemas entre La Mariscala y La Fuente. Veamos la historia de esto en términos legales:

El Congreso de 1828 del gobierno de La Mar promulgó el 13 de Junio de 1828 "La ley de prohibiciones" en las que prohibía el ingreso de algunos productos extranjeros como las harinas, tocuyos, vinos, pasas, manteca, arroz y menestras, con el objetivo claro de proteger la naciente industria nacional. Esta medida parece que estaba acorde con el pensamiento de varios militares de esta época y de seguro seguido por la esposa de Gamarra.
Pero La Fuente dio un decreto el 15 de Junio de 1829, cuando era Jefe Supremo de la República y había depuesto al gobierno limeño de La Mar, suspendiendo los efectos de la ley de prohibiciones porque según él se necesitaba dinero para el erario nacional y también algunos departamentos de la República estaban en déficit de productos.
Posteriormente durante el Primer Gobierno de Agustín Gamarra, el congreso anuló este decreto de La Fuente con diversos documentos como la Ley del 12 de Octubre de 1829, decreto del 5 de Enero de 1830 y refrendado el 10 de Agosto de 1830.

Por lo que el deseo del gobierno de Gamarra, queda muy claro era mantener esta ley de Prohibiciones.

EL PLEITO DE LAS HARINAS

El negocio de las harinas era monopolizado por Francisca Zubiaga y el prefecto de Lima general Juan Bautista Eléspuru. El comerciante alemán Pfeiffer comercializaba frutos de las haciendas San José y San Javier de Nasca, que eran arrendadas por el estado a la familia de Eléspuru, había querido monopolizar este negocio de las harinas. Mas tarde sin embargo Eléspuru negó que fuera esto cierto.

La Fuente sin importar esto desatendió esta ley. En setiembre de 1830 llegaron comerciantes de Estados Unidos con cargamentos de harinas y tocuyos y ofrecieron a La Fuente a cancelar los derechos al contado si se les permitía introducirlos al mercado peruano. La Fuente que argumentó estar escaso de dinero el estado (sólo tenía la caja 6 a 8 mil pesos) aceptó aunque no tenía facultad legal para ello. Además, según su manifiesto realizado luego de estos sucesos, había hablado con Gamarra antes de su partida y acordaron esa medida en presencia del Ministro de Hacienda (Economía en la actualidad).

Esta medida llevó a gran incomodidad por parte de un sector de los comerciantes sobretodo agricultores, propietarios y capitalistas. Y no sólo esto sino que "La Mariscala" se encargó de generar un foco de oposición en su tertulia. En efecto, tan esplendorosa y lujosa Francisca Zubiaga tenía una "corte" en Palacio donde invitaba frecuentemente a amigos, militares y políticos para departir de política y crear sus planes, muchos gamarristas asistían a ella. Pues bien, ella se empezó a quejar frente a ellos y todos los que la quisieron escuchar que Gamarra antes de partir había dejado en muy buen estado las finanzas por lo que las razones de La Fuente eran mentiras.


Francisca Zubiaga Bernales, "La Mariscala", de un carácter prepotente e irritable intervino directamente en la caída de La Fuente que perjudicaría a Gamarra

La Mariscala y el prefecto Eléspuru azusan los ataques

La Junta Departamental de Lima, en parte controlada por el prefecto Eléspuru y "la Mariscala" se quejó de la medida de supresión de la ley de prohibiciones, argumentando que la industria nacional sería muy afectada, por lo que llevó un acuerdo al prefecto de Lima Eléspuru y éste se lo dio a La Fuente. La junta no tenía facultad legal para hacer esto pues no estaba en sus atribuciones. La Fuente disolvió la Junta departamental ordenándole a Eléspuru cerrar su local de reuniones y botando a los que asistían.

Llegó en ese entonces un oficial Cuba enviado por Gamarra para tranquilizar la situación y este oficial convenció a "La Mariscala" a conversar con Eléspuru, el coronel Benavides y el Dr. Maruri de la Cuba.

Quedaron en no hacer nada directo contra La Fuente, pero en cambio redactaron artículos muy virulentos hablando mal de La Fuente, que quería lucrar, que desobedecía las leyes del gobierno y que en fin quería tomar el puesto de Gamarra. Estos artículos salieron en "la Miscelánea", en el mes de Octubre de 1830, que "La Mariscala" y Eléspuru encargaron al periodista colombiano José María Ayala. La Fuente tomó represalias, lo capturó en la Fonda Francesa donde había gran público y en prisión confesó ser el responsable de los artículos. La Fuente lo acusó además de tener relación con el robo que hizo el teniente Calle del batallón Callao de la caja y lo deportó. Ayala vagó por Colombia de donde fue también expulsado y luego de pasar muchas penurias volvió al Perú pero hablando solo en un estado demente...

Todo este estado de cosas hacían naturalmente que las cosas se pongan terribles entre los dos bandos. Vemos que "la Mariscala" y el general Eléspuru desconfían de La Fuente y lo atacan. A su vez La Fuente se siente invadido en sus derechos de Vicepresidente y contraataca. Pero no se dicen las cosas claras aún, no buscan un entendimiento, sólo son intrigas políticas. No es nada aún de lo que se viene...

La Fuente levanta sospechas

La Fuente decidió nombrar al capitán Manuel Ignacio de Vivanco Iturralde edecán suyo, cosa que cayó muy mal entre los gamarristas pues Vivanco redactó "El Atlet de la Libertad", escrito insultante sobre la conducta de Gamarra en la batalla del Portete de Tarqui.
Esto venía de antes desde que La Fuente levantó la interdicción política sobre Vivanco los gamarrsitas vieron en ello un acercamiento al partido liberal (a pesar que frecuentaba la tertulia gobiernista del ministro Pardo) pues tenía relaciones con Francisco Javier de Luna Pizarro, y pronto contrajo matrimonio con una sobrina suya. 
Gamarra escribió una carta a La Fuente el 22 de Setiembre de 1830 donde se quejaba de ello. Empieza haciéndole ver su oposición a perdonar el destierro a Mariátegui, pero que le dejaría actuar segú quisiese pues quería resptar y no incomodarlo. Pero en el caso de Vivanco sí le dice: "Llámelo usted a su lado en hora buena, y que empiece a vindicarse trabajando a su lado, y empezando por moralizarse, y aprendiendo a ser soldado subordinado; pero darle el grado de mayor ¿Está Ud. loco? ¿Quiere Ud. premiar sus desvíos y su relajo? ¿Hemosdescendido al vil estado de premiar a hombres que sólo han cometido faltas por formarnos un partidario? Trabaje como los demás si quiere ascender. ¿Qué diría el ejército entero viendo premiando a un zamarro qeu ayer estaba tramando conspiraciones y escribiendo públicamente contra el general en jefe del Ejército?" Aquí también ataca Gamarra a la acusación que le hacían su esposa y los demás: que La Fuente quería formarse un partido distinto.
A pesar de esto La Fuente lo nombró su guardia personal. Además al parecer esta carta fue revelada por La Fuente a testigos lo que molestó a la esposa de Gamarra que fue y lo encaró, La Fuente negó haber dado a conocer la carta en la que Gamarra se oponía al ascenso de Vivanco  pero fue desmentido por testigos. Por tales mentiras e intrigas doña Francisca y Eléspuru mandaron cartas urgentes al Cuzco con el oficial Guillén quien fue aprehendido por La Fuente, doña Pancha al enterarse se quejó duramente e intercedió por Guillén y cuando fue preguntada por La Fuente sobre su actritud le respondió que su tío el general Salas se lo había aconsejado.
Entonces el vicepresidente hizo llamar al general y refiere: "lo reconvine amargamente sobre su conducta pueril y logré avergonzarlo en términos que, después de haberme referido de su sobrina (*"La Mariscala") hechos que nunca saldrán de mis labios, me suplicó encarecidamente que jamás lo pusiera en presencia de aquella señora". Es decir, le debió haber dicho terribles crueldades de ella con sus súbditos y de miedo se fue al Cuzco a reunirse con Gamarra como éste le había pedido antes y dejó su división al mando del General Guillermo Miller.

El baile del General Miller y el recorte de sueldos

Al recibir la división de parte de La Fuente, el general Guillermo Miller decidió hacer un baile como para amistar a "La Mariscala", Eléspuru y La Fuente. Éste fue, pero doña Pancha se disculpó por no estar su esposo (además que nunca bailaba).
En cuanto al general Eléspuru, Benavides y otros gamarristas, habían puesto sobre las armas al batallón "Zepita" y a la comandancia de artillería, pensando y divulgando que el baile era una excusa para la revolución que cocinaba La Fuente.
Enterado La Fuente dos días después lo vio como una ofensa, claro, pues no se puede poner sobre las armas a un batallón sin autorización del ejecutivo, en este caso Eléspuru actuó por su cuenta pasando por la autoridad de la Fuente, cosa que a estas alturas de desconfianza era natural. El vicepresidente habló con los ministros quienes le aconsejaron no hacer nada y así lo hizo.

Ocurrió otro altercado, La Fuente mediante el ministro de Hacienda dio un decreto para evitar el cobro doble de sueldo de algunos funcionarios. Esto afectó a varios gamarristas, algunos ejemplos: el Dr. Cuba que cobraba como Auditor de Guerra y Vocal de la Corte Superior de Justicia, el coronel Plasencia que recibía sueldo de oficial y de Oficial Mayor del Ministerio de guerra, los coroneles Castañeda, Sierra y otros más. Pero no sólo ellos, sino también el General Eléspuru, prefecto de Lima fue recortado en 300 pesos. Esto dio motivo a ideas opuestas: mientras "La Mariscala" y Eléspuru veían en esto que La Fuente quería disminuir las operaciones de espionaje de su policía y por tanto, cuidar bien al vicepresidente, La Fuente argumentaba hacerlo sólo para ahorrar fondos para el estado.

LA DEPOSICIÓN DE LA FUENTE: o "La Campaña de las Chimeneas

Para revisar este acontecimiento es muy bueno leer los dos documentos que nos orientan sobre el caso: el manifiesto del general La Fuente y la exposición de los hechos del general Eléspuru. Ambos son casi totalmente opuestos, cada uno culpa al otro y aduce ser inocente, trataré de resumir el suceso de la mejor manera.

El 16 de Abril de 1831 partidas de bandoleros limeños con tropa del ejército que estaba en estado de ebriedad fueron a buscar a la Fuente a su casa, totalmente armados.
El prefecto Eléspuru lideraba la turba, aunque él niega totalmente esto en su manifiesto.




General Juan Bautista Eléspuru y Montes de Oca, prefecto de Lima y jefe de la Policía. Fue llamado satíricamente el "General de las escaleras"



Ésta fue entonces la "conspiración del ejecutivo contra el ejecutivo" como la ha llamado Bilbao, pero más bien fue un suceso muy extraño. Fue una lucha de facciones entre La Fuente, que parecía decidido a ganar adeptos adversos a Gamarra y "la Mariscala" Francisca Zubiaga que quería retener y concentrar todo el poder en torno a ella y su esposo. En general creo que ambos tuvieron la culpa, ni "la Mariscala" es totalmente inocente ni La Fuente puede ser considerado libre de toda culpa.
Quedó del mando de Gobierno el presidente del Senado Andrés Corsino Reyes Buitrón



Referencias:
"Agustín Gamarra, Mariscal de Piquiza", Miguel Martínez
“La Iniciación de la República”, Jorge Basadre.
“Historia de la República del Perú”, Jorge Basadre.
"Historia del Perú Independiente", Nemesio Vargas.

"Historia del General Salaverry", Manuel Bilbao.


Jesús De la Jara

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