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miércoles, 26 de abril de 2017

Viaje a Ecuador. Museo Casa de los Tratados de Girón

En febrero pasado realicé un viaje a Girón, con el objetivo de buscar las huellas de Agustín Gamarra en la Guerra contra la Gran Colombia de infaustos recuerdos. 
La batalla del Portete de Tarqui concluyó con la firma de los Tratados de Girón en los que Gamarra se halló presente.
Para poder ver la reseña de mi viaje y muchos datos interesantes, click en el siguiente video:




Jesús De la Jara

viernes, 15 de agosto de 2014

Tratado de Piquiza

Buenas nuevas, estoy publicando y mejorando la entrada La invasión a Bolivia de 1828 (2) incluyendo la transcripción completa de los Artículos que determinó el famoso Tratado de Piquiza, tratado preliminar para la paz entre Bolivia y Perú en el año 1828 cuando Gamarra invadió dicho país con el objetivo de liberar a Bolivia del dominio colombiano en la persona de Sucre.

Datos exclusivos del blog Agustín Gamarra, Mariscal de Piquiza que no están registrados en otro sitio web.




Jesús De la Jara



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jueves, 27 de octubre de 2011

La Guerra contra la Gran Colombia (4): La batalla del Portete de Tarqui y el Convenio de Girón

LA BATALLA DEL PORTETE DE TARQUI

"Nunca he podido comprender que se diera por perdida por nosotros aquella batalla, en la que habiendo reveses por una y otra parte ... quedando dueños del campo y con un ejército superior .. se haya persuadido al mundo que la perdimos y nosotros consentir en ello sin aclarar las cosas, y demostrado que no hubo batalla campal, ni menos la perdimos"

General Rufino Echenique, en "Memorias..."


Luego del encuentro en el Puente de Saraguro, el ejército peruano siguió avanzando buscando a los grancolombinos. Se enteraron allí, gracias a los colombianos opositores a Bolívar, que el pueblo de Tarqui había sido abandonado por el mariscal Sucre, el cual parecía retirarse al interior, por lo cual no estando tan lejano se dice que Gamarra fue de la opinión de tomarlo con el ejército; pero no se siguió su consejo y sólo se destacó una división para ocupar el Portete.

Enterándose de esto el mariscal Sucre retrocedió en la noche del 26 de Febrero de Narancay con dirección al sur para atacarlo.

A las 2 de la mañana del 27 de Febrero de 1829 Sucre hizo marchar a la Primera División Colombiana, precedida por una vanguardia de 200 soldados escogidos entre los mejores del ejército, al mando del capitán Piedrahita y además el escuadrón de caballería "Cedeño" que debía servir de apoyo.


Cumplido el objetivo a las 4 y 30 de la mañana la Primera División se detuvo a esperar a la Segunda que aún no llegaba, sin embargo el capitán Piedrahita medio extraviado se topó con la avanzada del Ejército peruano que la conformaba el capitán Urías con el Batallón "2º del Callao"...




La vanguardia peruana de Plaza contra el Ejército Colombiano


"Dos batallones peruanos habían destrozado al "Yahuachi", "Rifles" y al "Caracas" y, durante tres horas, habían resistido a todo el empuje del ejército enemigo"
Nemesio Vargas, en "Historia del Perú Independiente"

Empezaron los primeros tiroteos sin embargo por parte de los defensores que eran los peruanos acantonados en Tarqui.

Ante el fuego de fusilería que se le hacía, el escuadrón "Cedeño" retrocedió y Sucre envió al batallón de infantería "Rifles" que mantuvo el tiroteo. Vino la vanguardia colombiana que se había extraviado y abrió fuego contra sus propios compañeros del "Rifles" con fuertes pérdidas.


Aclaró el día y Sucre decidió reorganizar sus tropas y dispuso un ataque en masa: destacó al "Rifles" y una compañía del batallón "Yahuachi" por la izquierda y por la derecha al batallón "Caracas" y lel resto del "Yahuachi" más el escuadrón "Cedeño".

La infantería peruana apostada en las alturas defendió su terreno a palmos, pero sólo contaba con una dotación escasa de municiones; el ala derecha peruana fue batida por el "Yahuachi" que se reforzó con los primeros cazadores del batallón "Cauca" de la Segunda División Colombiana que recién llegaban.

Sucre se encargó de llamarlos a gritos y así la Segunda División Colombiana llegaba a paso de trote para colaborar con sus compañeros que de por sí ya eran muy superiores en número a la reducida vanguardia peruana.

Gamarra dirige el Ejército hacia la batalla

"Debió estar muy inquieto con esto Gamarra, o tuvieron alguna noticia, pues desde las tres de la mañana, todos lo vimos a caballo, recorriendo cuerpo por cuerpo, y poniéndolos sobre las armas para marchar..."
General Rufino Echenique, en "Memorias..."

Aquí fatalmente se vio el resultado de la imprudente táctica de haber dejado al general Plaza 15 kilómetros separado del resto del ejército.

A pesar de los avisos que daban al ejército colombiano muy lejos de la vanguardia peruana Gamarra presintiendo un ataque de Sucre ordenó al estado mayor que estaba a cargo del Coronel Pedro Bermúdez marche con cuatro compañías donde estaba la Primera División del Ejército Peruano, con el General Plaza. Gamarra personalmente montado a caballo y yendo cuerpo por cuerpo ordenaba a los soldados armarse y marchar.
Los primeros soldados de esta parte del ejército partieron a las 3 de la mañana con dirección al Portete.

La primera columna de Cazadores que iba estaba al mando del Sargento Mayor Felipe Santiago Salaverry. Mientras Gamarra y Bermúdez llegaron solos al sitio de contienda, vieron que la vanguardia peruana estaba ya prácticamente batida pero aún así hicieron un estudio rápido del terreno donde se combatía.

Llegado Salaverry, Gamarra le dio la orden de atacar por el flanco izquierdo, pero se equivocó pues la subida era muy impracticable pero aún así arrolló a la Primera División Colombiana que perdió muchos hombres. 

Al ver esto Sucre envía a la Segunda División Colombiana pero Gamarra tomó otras compañías y logró rechazar la fuerte columna que se le oponía, desorganizándola y haciéndola retroceder.

La Mar combate en primera línea

Luego de esto se trabó un combate muy disputado entre ambas partes y en esos momentos llegó el Presidente La Mar quien recorrió las filas del ejército animando a los soldados peruanos.

Es allí donde Gamarra pide permiso al presidente para ir a retaguardia y tratar de contener a los dispersos que en ese momento eran muchos y de paso organizar mejor al ejército para ocupar una posición que les permita defenderse de un posible ataque en masa grancolombino, La Mar se lo da y él se queda en la vanguardia peleando.

A pesar de todos sus esfuerzos Gamarra logró recuperar una cantidad considerable de 1 500 hombres.

Mientras tanto los colombianos luego de tremenda lucha logran hacer retroceder a la infantería peruana que cedía el terreno a palmos.

Empiezan a llegar los batallones peruanos "Zepita" y "Pichincha", quienes a mitad de camino se encuentran con los dispersos y heridos peruanos; cuando el "Zepita" toma contacto con el ejército peruano, uno de los oficiales al ver al Mariscal Gamarra y al presidente La Mar, le dice a éste con voz marcial y para animar a sus soldados: "Mi general, yo tomo el Portete con armas a discreción". Echenique recuerda que el Mariscal La Mar contestó consternado: "No es tiempo ya de eso comandante. A poca distancia de aquí encontrará Ud. un explayado, y haga Ud. alto allí, y mantenga ese lugar hasta que se le mande orden para retirarse".

Su intención clara era detener allí al enemigo victorioso con los nuevos batallones peruanos que iban llegando para formar a los batallones derrotados en la pampa y presentar batalla al ejército que lideraba Sucre.
El ejército colombiano tomó las alturas y empieza el tiroteo sobre los batallones que venían a apoyar a la vanguardia de Plaza, entre ellos el glorioso batallón "Zepita", entre los cuales estaba el capitán Rufino Echenique que recuerda que luego de sostener el tiroteo por mucho tiempo reciben orden del jefe de la Segunda División del Ejército Peruano, General Blas Cerdeña, quien luego de ordenar para el fuego les gritó: "Soldados, a formar a la pampa com se pueda".

Retrocedieron entonces los peruanos soportando el empuje del ejército victorioso enemigo, murieron dos jefes peruanos que se quedaron en el sitio gallardamente hasta esperar que todo el batallón se repliegue en la pampa. Echenique recuerda haber perdido 14 oficiales y 300 hombres de tropa.

El general Cerdeña le ordenó a Echenique que cubra la retirada y con 16 ó 20 soldados pudo sostener la retirada. A pesar del poco número era suficiente pues el camino era muy estrecho. Tres veces la vanguardia grancolombina trató de pasar y tres veces fueron rechazados.

Cuando ya el ejército estaba formado en la pampa se retiraron, cumpliendo efectivamente el deseo de La Mar de parar al enemigo para conseguir que el Ejército peruano espere en buen orden el ataque general, vinieron a la carga dos columnas de cazadores y el escuadrón "Cedeño", que venía comandado por el valiente Coronel Camacaro.

Hasta aquí entonces, los peruanos habían perdido su vanguardia que luchó durante tres horas completamente aislada contra todo el ejército grancolombino y los batallones peruanos que vinieron en su ayuda precipitadamente se replegaron en buen orden.

Camacaro y la vanguardia grancolombina ahora sí estaban en una posición ofensiva y muy amenazante y la batalla iba a trabarse en terreno llano...


La Gran Hazaña de Domingo Nieto

Cuando el coronel venezolano José María Camacaro llegó con el escuadrón "Cedeño" dispuesto a arrollar a los peruanos que se batían en retirada se le presentó el comandante general de Caballería del Ejército Peruano, el General Mariano Necochea, con el glorioso "Húsares de Junín", en el Primer Regimiento iba el General José de Orbegoso y allí mismo el entonces teniente coronel Domingo Nieto y Marquéz. Ironías del destino Camacaro había luchado con los "Húsares de Junín" en la gloriosa batalla de Ayacucho.

Camacaro haciendo derroche de valor y autosuficiencia envió un parlamentario con señal blanca para que haga un desafío, al más estilo medieval romántico: "que ahorrasen la sangre de sus regimientos y que él se batiría con cualquiera que le conteste el duelo y el que ganara se quedaba con la victoria".
El que le salió al frente fue el teniente coronel peruano Domingo Nieto que realmente no tenía nada que envidiar de su rival, pues su heroísmo y valentía era legendaria.





Teniente Coronel Domingo Nieto y Márquez, gran héroe moqueguano, aceptó gallardamente el desafío del colombiano Camacaro y salvó a los "Húsares de Junín"





Los llaneros venezolanos sabiendo la gran habilidad de Camacaro vivaban su triunfo antes que empiece el duelo; pues él era uno de los mejores en el arma de Caballería de toda Nueva Granada e incluso primer espada del ejército. Cuando se acometieron furiosamente, Nieto pudo batirlo levantándolo con su lanza en ristre. Camacaro cayó y perdió la vida. Así fue como terminó sus días el valeroso Camacaro, terror de los españoles e invicto paladín venezolano hasta entonces.
Al ver a su jefe muerto los grancolombinos realmente consternados cargaron con todas sus fuerzas a los "Húsares de Junín", pero éstos más fieramente lograron derrotarlos y acuchillaron a casi el escuadrón entero casi sin dejar sobrevivientes, se dice que 6 ó 7 hombres.

Sobre este episodio dicen unos historiadores venezolanos increíblemente: "teniendo que llorar entre los muertos a los denodados tenientes coroneles Camacaro y Vallerino, que habiéndose adelantado demasiado en el ardor de la persecución, cayeron en manos de un escuadrón de caballería mandado por el general Necochea, cuyos subalternos después de atarlos los alanzearon sin piedad. Este escuadrón así como toda la caballería peruana había quedado en la ruta de Girón sin entrar en combate, y perpetró aquel crimen..."

Realmente a mí me parece sorprendente cómo muchos extranjeros quieren pintarnos a los peruanos como gente realmente cruel y belicosa cuando la historia demuestra que no hay nada más falso. Entiendo sí que cuando se hace la historia pues conviene siempre presentarse como magnánimo y bondadoso y a los enemigos como crueles y despiadados, pero siempre hay un límite. Aunque verídico en muchas partes la reseña venezolana cae en muchas falacias (me estoy tomando el trabajo de hablar sobre esto pues creo necesario desmentir varios mitos): es bien cierto que los "Húsares de Junín" acabaron con casi todo el escuadrón "Cedeño", pero de ninguna manera amarraron a Camacaro, como lo he reseñado este valiente venezolano retó a los peruanos y fue muerto en un combate formal. Los colombianos fueron los que al verlo muerto acometieron furiosamente a pesar del "trato" de Camacaro, claro, están en todo su derecho al ver a tan importante jefe caído; los "Húsares de Junín" contestaron con valentía a la arremetida de los del "Cedeño". No hay más que decir, las ATROCIDADES fueron en todo caso peores por los colombianos y de eso hay muchos ejemplos. Hablaremos de eso en su momento.


Los colombianos no presentan batalla y Sucre pide entablar negociaciones

Luego del aniquilamiento del escuadrón "Cedeño" y de las tropas grancolombinas que intentaron descender a terminar de golpear al ejército peruano ya concentrado y formado por el trabajo del Mariscal Agustín Gamarra, el ejército grancolombino se detuvo y no se animó a descender las laderas para trabar combate con el peruano. Más aún cuando la artillería peruana empezó a lanzar sus primeras salvas.

Los peruanos dueños de la posición de la llanura de Tarqui esperaron el ataque general que nunca vino.

En la batalla del Portete de Tarqui el ejército peruano tuvo 1 200 hombres entre muertos y heridos y los colombianos 800.

Los historiadores Rafael María Baralt y Ramón Díaz refieren 2500 peruanos entre muertos, heridos y prisioneros, de entre ellos 60 jefes y oficiales; en cuanto a los colombianos 545 y 17 oficiales.

El Mariscal Antonio José de Sucre luego de esto pidió entablar negociaciones



OPINIONES SOBRE LA BATALLA DE TARQUI: ¿FUE REALMENTE DERROTA PERUANA?

Sobre esto dice el entonces Sargento Mayor José Rufino Echenique, testigo presencial y actor en aquella jornada: "Siendo lo que he dicho la verdad de lo que sucedió aquel día, nunca he podido comprender que se diera por perdida por nosotros aquella batalla, en la que habiendo reveses por una y otra parte, esperada y preparados nosotros para ella, quedando dueños del campo, y con un ejército superior al del enemigo, aun después de aquellos reveses, se haya persuadido al mundo que la perdimos y nosotros consentir en ello sin aclarar las cosas, y demostrado que no hubo batalla campal, ni menos la perdimos. Podía ser que no se llevara a efecto el plan que nos propusimos y con el cual se emprendió la campaña, y que lo abandonáramos, pero de esto al hecho material de haberse perdido la batalla, hay una gran diferencia. El acto verdadero y que comprendería cualquiera es que nos retiramos por un tratado, cosa que muy bien pudo suceder sin batalla, y aún sin que se hubiera disparado un tiro."

Tan es así que hay historiadores incluso que llaman a la batalla Portete de Tarqui: "La Falsa derrota del Portete".

Muchos también consideran que la batalla hubiera podido ser ganada por los peruanos y acusan a Agustín Gamarra en parte por esto. Creo yo, personalmente que, COMO SIEMPRE, los dos lados son un tanto exagerados. Tanto los ecuatorianos, colombianos y venezolanos (siendo por supuesto los más interesados los ecuatorianos) exageran en muchas cosas y los peruanos (sobretodo los parcializados con La Mar y los críticos de Gamarra) también.

Hay por ejemplo dos historiadores que toman la declaración de Echenique (entre ellos Nemesio Vargas, GRAN acusador y crítico de Gamarra) para sustentar que la batalla pudo ser ganada. Yo he leído una y otra vez las memorias del General Echenique en esta parte y sigo pensando igual, en contra de los historiadores peruanos. Creo que no es un problema sino de comprensión gramática. Cuando leemos "nunca he podido comprender que se diera por perdida por nosotros aquella batalla...", ellos entienden como que algo así como que "nos hubiéramos rendido" o "no hubiésemos seguido peleando". Yo creo firmemente que no se refiere a eso, sino a que CONSIDERAMOS ESA BATALLA COMO UNA DERROTA, luego de que todo acabó, no en ese momento. Osea que pensamos que (viendo atrás en la historia) la perdimos.

Yo, personalmente, a pesar que soy peruano y patriota, no tengo dudas que la Batalla del Portete de Tarqui fue derrota para los peruanos y no hay ningún problema en aceptarlo, nosotros a lo largo de la Guerra contra la Gran Colombia ganamos muchos encuentros antes y después de esa batalla.

Pero por supuesto discrepo con las versiones ecuatorianas, colombianas y venezolanas que inflan demasiado la victoria:
Como hemos visto, la batalla NO FUE una batalla campal general entre dos ejércitos fue más bien un enfrentamiento entre la vanguardia peruana y el ejército grancolombino; no fue una victoria aplastante porque los grancolombinos no continuaron la batalla cuando el ejército peruano ya había tomado posiciones y los esperaba ORGANIZADO (no en desbandada como colocan varios historiadores, la desbandada fue por supuesto pero en la fase inicial de la batalla). Y finalmente pues tampoco se puede mencionar como un factor importantísimo al mariscal Antonio José de Sucre, quien tenía la experiencia de la campaña que realizó contra los españoles y que culminó con la Batalla de Pichincha, donde conoció todo el terreno y clima en la cual se desarrolló la guerra; además de sus dotes militares harto reconocidas por todos.

A pesar de todos estos factores Ecuador celebra el 27 de Febrero de 1829 como EL DÍA DEL EJÉRCITO ECUATORIANO, conmemorando la Batalla del Portete de Tarqui. Y es bien conocido la versión exagerada de una total derrota peruana que como hemos visto está harto descartada.

Basta decir que ni Sucre ni el mismo Bolívar estuvieron muy satisfechos del resultado de Tarqui.



EL CONVENIO DE GIRÓN

"Tan descontento quedó Sucre de su aleatorio triunfo y tan poca fe tenía en sus soldados que, detenido en las alturas del Portete, pidió nuevamente la apertura de negociaciones, fundándose en consideraciones filantrópicas y de amor a los peruanos, que no le asistían en realidad, puesto que en esos momentos permitía el fusilamiento y deguello de los prisioneros y toleraba, días después que la cabeza de Raulet, fuera paseada en la punta de una lanza por las calles de Cuenca"

General Carlos Dellepiane en "Historia Militar del Perú"


Como resultado de las negociaciones se firmó el Convenio de Girón 




LA CULPA DE AGUSTÍN GAMARRA EN LA CAMPAÑA CONTRA LA GRAN COLOMBIA

"Los que tanto tildaron de cobardía al general Gamarra en estos peligros, avanzándose a acusarle de traición, son unos impostores a quienes un ciego espíritu de partido movió a decir, sin respeto a la verdad y honra de su mismo país, lo que jamás podrían probar"

General Manuel de Mendiburu

Éste es uno de los temas más delicados y agrios en la vida de Agustín Gamarra. Para mí por supuesto el tema más agrio es las acusaciones que muchos lanzaron sobre su conducta que tuvo durante la Guerra que muchas de ellas me parecen infundadas y casi todas exageradas. Pero trataremos de ser imparciales y presentar los testimonios.

El "Gran Error" de Agustín Gamarra:

Vamos a referirnos a esto más adelante, creo que todos coinciden en que el peor "error" de Gamarra fue la deposición del Presidente La Mar. Yo coincido en esto no tanto por el acto en sí sino por las consecuencias de gran animadversión que le trajo de parte de los liberales, muchos oficiales y también muchos historiadores. Esto hace pues que muchos se aventuren a criticarlo incluso antes de la deposición que vamos a hablar en otro post. Y es semejante a la campaña contra Bolivia de 1828, ¿verdad?: Ningún boliviano cree que quiso libertar Bolivia del dominio colombiano (como efectivamente lo hizo) porque tiempo después se vio su interés en anexar Bolivia al Perú. Este gran error nunca fue perdonado por muchas personas quienes veían al mariscal La Mar como el hombre que merecíamos tener de presidente, por lo que al verlo caer muchos odiaron de muerte a Gamarra y el odio lleva muchas veces al insulto y a la mentira.

Es así que podemos ver cómo a favor de Gamarra hablan los partes oficiales del Ejército, el general Echenique, el general Mendiburu, el historiador Paz Soldán. Y en cambio vemos a "El Atleta de la Libertad", "La Patria en duelo", a Santa Cruz, Ramón Castilla, y muchos otros enemigos suyos en algún momento hablar mal de él.

La culpa de Agustín Gamarra en la Campaña contra Colombia es a mi parecer limitada y sobretodo es mayor parte del Mariscal La Mar.

La culpa que no se puede negar en Gamarra es, como apunta bien el general Carlos Dellepiane en su "Historia Militar del Perú", no haber sido un segundo jefe sumiso y obediente. Esto no se puede negar. Tampoco el que Gamarra, La Fuente y Santa Cruz hayan estado en conexión para oponerse al presidente La Mar, que no era tan raro pensar después de las consecuencias que trajo al Perú esa guerra que a muchos les parecía absurda y dejó consecuencias pésimas en el Perú.

Pero de allí al hecho de decir que Gamarra arriesgó al ejército por su revolución, que se dio después de todo conflicto bélico, hay mucha diferencia e injusticia. Los que sostienen esto, entre ellos Dellepiane, aducen que Gamarra quería conservar intacto al Ejército del Sur (nada más natural tratándose de amigos y soldados suyos, que se esmeró en formar y no quería que sufrieran con las direcciones de La Mar) y por ello el Ejército del Norte era el más expuesto. Es muy extraño creer que siendo el presidente La Mar "Director de Guerra y Operaciones" y Gamarra sólo "Comandante en Jefe" tuviera TANTO mando Gamarra como para pasar por encima del presidente y también resulta demasiado extraño que el Presidente La Mar haya permitido que Gamarra "destroce" la división del Norte y se haya quedado dormido en sus laureles, cuando todos saben que eso no pasó y antes bien La Mar estaba en toda acción de batalla. También es de recordar que La Mar dispersó el Ejército del Sur, victorioso de Bolivia y lo refundió con otras Divisiones hechas por él mismo y con jefes diferentes de los que tenía Gamarra como dirigentes de su ejército.

Mas bien vemos, como el propio Gamarra se queja, que era en parte La Mar el que pareciera quería desprestigiar a Gamarra, no sólo anulándolo y disolviendo el Ejército del Sur (que era su potestad obviamente como presidente) sino también dándole la peor parte de la película al hacerle firmar el Convenio de Girón.

La actitud de Gamarra en la Campaña contra la Gran Colombia es defendida por muchos como valiente, preocupada y atinada como hemos visto. Recordemos la inquina que tenía con Sucre como para no demostrar la bizarría que le caracterizaba y quedar relegado con respecto al Mariscal de Ayacucho.
Sí lamento personalmente el desenlace de la Guerra, si Gamarra hubiera puesto más de sí y tal vez se hubiese empeñado a toda costa en vencer a la Gran Colombia su gloria hubiera sido completa, falló allí lamentablemente y su interés personal también jugó una parte en no darse íntegro, pero de allí a calificarlo como traidor y otras cosas que muchos historiadores juiciosos jamás tomarían en cuenta hay mucho trecho...


Referencias:

"La Iniciación de la República", Jorge Basadre

"Historia de la República del Perú", Jorge Basadre

"Historia Militar del Perú", Carlos Dellepiane

"Memorias para la Historia del Perú", General José Rufino Echenique


"Historia del Perú Independiente", Nemesio Vargas

"Historia del General Salaverry", Manuel Bilbao

"Resumen de la Historia de Venezuela", Rafael María Baralt y Ramón Díaz






Jesús De la Jara


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La Guerra contra la Gran Colombia (3): Gamarra, comandante en Jefe del Ejército

"Esta campaña se diferenció de la campaña de Bolivia grandamente: en la Bolivia hubo unidad en el comando, unión en el ejército, superioridad numérica, apoyo de algunos sectores de la opinión y de la oficialidad del enemigo"

Jorge Basadre


ORGANIZACIÓN DEL EJÉRCITO PERUANO

Director de la Guerra y de las Operaciones: Presidente del Perú Mariscal José de la Mar y Cortázar
Comandante en Jefe: Mariscal Agustín Gamarra

Primera División del Ejército peruano: General José María Plaza
Batallón "1º de Ayacucho"
Batallón "Nº3"
Segunda División del Ejército peruano: General Blas Cerdeña
Batallón "Pichincha" (peruano)
Batallón "Zepita"
Tercera Divisón del Ejército peruano: Coronel Prieto
Batallón "2º de Ayacucho!
Batallón "2º de Callao"
Columna Independiente: Coronel Benavides
Batallón "1º de Callao"
Compañía de cazadores del "2º de Ayacucho", "2º de Callao", "Pichincha" y "Zepita"

División de Caballería: General Mariano Necochea
Regimiento "Húsares de Junín"
Regimiento "Dragones de Arequipa"
Regimiento "Lanceros del Callao"

Artillería: 4 piezas

Fuerzas aproximadas: 7 500 hombres

*Es de notar que en la organización del ejército peruano dispuesta por el Mariscal La Mar, TODOS los altos mandos son extranjeros: La Mar (ecuatoriano), Plaza (argentino), Cerdeña y Benavides (españoles) y Prieto (chileno). A excepción de Agustín Gamarra.

ORGANIZACIÓN DEL EJÉRCITO COLOMBIANO:

Dirección general de la Guerra: Antonio José de Sucre
Comandante en Jefe: General Flores

Primera División del Ejército Colombiano: General Urdaneta
Batallón "Rifles
Batallón "Yahuachi"
Batallón "Caracas"
Escuadrón "Cedeño"
Escuadrón "4º de Húsares" (Caballería)

Segunda División: General Sanders
Batallón "Cauca"
Batallón "Pichincha" (colombiano)
Batallón "Quito"

Caballería:
Escuadrón "Dragones del Istmo"
Escuadrón "Granaderos de Colombia"
Escuadrón "3º de Húsares"
Escuadrón "2º de Húsares"



Referencias:
"La Iniciación de la República", Jorge Basadre
"Historia de la República del Perú", Jorge Basadre
"Historia Militar del Perú", General Carlos Dellepiane

"Memorias para la Historia del Perú", General José Rufino Echenique


Jesús De la Jara


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viernes, 16 de septiembre de 2011

La invasión a Bolivia de 1828 (3): Agustín Gamarra, Gran Mariscal de Piquiza

LA REINVINDICACIÓN SOBRE LA BATALLA DE AYACUCHO, GAMARRA REPRESENTANTE NACIONAL



"Cierto que fue él quien dirigió la batalla, pero también debía recordar que fui yo quien eligió el campo en que se dio..."
Agustín Gamarra sobre Sucre

Es a él justo que el joven capitán Echenique pide de favor ver al gran Mariscal Sucre. Éste es consultado y acepta, allí nos refiere Echenique el gran pesar que le causó verlo en tan mal estado, se mostró amable a pesar de todo y luego habló mal de Gamarra, diciendo que no esperaba de él un comportamiento tal, que después de todo, él, Sucre había permitido la libertad de muchos pueblos entre ellos el peruano, le encargó a Echenique decírselo a Gamarra. Fue pues y se lo dijo, Gamarra no tuvo ningún reproche para él y le dijo que había actuado bien. Pero también dijo en respuesta: "Cierto que fue él quien dirigió la batalla, pero también debía recordar que fui yo quien eligió el campo en que se dio; y así se lo mandaré a decir por conducto de Escudero".
Ésta es la reinvindicación que hace Gamarra de sí mismo sobre la Batalla de Ayacucho y la que nombra Echenique y el historiador Jorge Basadre como de representación nacional. Gamarra es pues nuestro representante peruano, autóctono del proceso de Independencia, claro que no es el único pero tuvo decisiva acción al elegir el terreno, pues él mejor que nadie conocía el terreno; esta habilidad fue sucesivamente demostrada más adelante, como en Yanacocha y también en la campaña contra la Confederación Perú - Boliviana.

Gamarra también le escribió a Sucre a propósito de esto y de otras cosas en carta del 17 de Julio de 1828, acusándolo de haberse apropiado de todo el éxito de Ayacucho y sin mencionarlo siquiera. En esta carta podemos apreciar otros pensamientos de Gamarra sobre su triunfo, vamos a anotar las principales que quiero compartir, que se encuentran en el "Epistolario del Gran Mariscal Agustín Gamarra":
"... y que si alguno se envanece con la memoria de haber sido vencedor de los campos de Ayacucho, y exitge por ello caros sacrificios y humillantes condiciones, más bárbaras quizás que las mismas que se proscribieron, no ignora V.E. que yo no me hallé fuera de esa jornada, y que en el desarrollo tuve una parte que su consciencia debe repetirle, cuando quiera empañar un mérito que la moderación más apurada ha tratado de encubrir bajo el velo de un virtuoso silencio; mientras la ambición se lo ha apropiado todo, con absoluto olvido de los que se hallaron en igual grado de trabajo, mas no en el de desordenadas pretensiones, que las rebatiré mientras viva."
Aquí Gamarra acusa a Sucre de creer merecerse que los pueblos bolivianos sigan bajo su gobierno impopular, también que Gamarra no defendió su derecho de mención en la Batalla de Ayacucho por ser humilde y preferir el silencio, mientras que él fue ambicioso, a pesar que ambos trabajaron igual.




Agustín Gamarra en la Batalla de Ayacucho, que selló la Independencia del Perú y de América (*Simón Bolívar en alegoría, La Mar a la izquierda, Gamarra al centro y Sucre a la derecha)


Luego le dice: "Nada apetezco por ello, sino ver enarbolado el estandarte de la libertad, y que el pabellón nacional simbolice la voluntad popular sin asomo de coacción, ni de ingerencia alguna extraña que violente la opinión liberal. Que se establezca el orden; que se consolide la independencia de los estados; que se reconcentren sus fuerzas morales para repeler la agresión extraña; y que las dos naciones limítofes, que en Ayacucho recibieron su ser y existencia política, pertenezcan a sus hijos y no sean patrimonio de persona ni familia alguna. Es todo cuanto íntima y francamente desea mi buena fe."
Luego del Tratado de Piquiza el ejército peruano se retiró del país sin ningún perjuicio ni exacción desmedida contra el pueblo boliviano.



Referencias:
"Agustín Gamarra, Mariscal de Piquiza", Miguel Martínez.
“La Iniciación de la República”, Jorge Basadre.
“Historia de la República del Perú”, Jorge Basadre.

"Epistolario del Gran Mariscal Agustín Gamarra", Alberto Tauro.

“Memorias para la historia del Perú”, General José Rufino Echenique.

"Historia del Perú Independiente", Nemesio Vargas.

"Historia Militar del Perú", Carlos Dellepiane

"Historia Marítima del Perú", Félix Denegri Luna.

"Historial de los Cuerpos de Tropa del Ejército", César García Rosell.




Jesús De la Jara

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sábado, 30 de julio de 2011

La invasión a Bolivia de 1828 (2): Agustín Gamarra, Gran Mariscal de Piquiza

"Su autoridad ya temible ante La Mar desde un principio, se volvió formidable"
Jorge Basadre, en "Iniciación de la República"


Agustín Gamarra es proclamado Gran Mariscal de Piquiza




GAMARRA INVADE BOLIVIA

*No hay dudas de la invasión de Gamarra a Bolivia, sin embargo voy a mencionar a Félix Denegri quien en su "Historia Marítima..." argumenta que no se trata de tal pues considera muy inferior el ejército de Gamarra en cuanto a número y experiencia con el de Sucre, considera más bien que secundó a los bolivianos; comprendo su punto de vista militar pero me parece una exageración. Basta decir que Basadre y los historiadores bolivianos la consideran una invasión sin lugar a dudas. En el transcurso daré muchos más detalles para contradecir totalmente de que no se trató de una invasión, que tampoco fue atroz pero no por ello deja de serlo. Es el único historiador que no habla de invasión, lo pongo porque me parece respetable.

El historiador boliviano Alcides Arguedas calcula las fuerzas de Gamara en 5000 plazas.

El ingreso del ejército peruano a Bolivia se da en concordancia con la sublevación de los soldados bolivianos que logran herir a Sucre en un brazo y lo toman preso. Gamarra refiere que la campaña es fácil pues el ejército peruano es bien recibido y casi sólo se dedica a recoger las armas que los enemigos dejan en su huída.

El 29 de Abril de 1828 Gamarra convoca a una reunión de sus altos mandos donde manifiesta que La Mar le dio atribuciones y la potestad para actuar según convenga en el sur por el bien de la nación. Todos apoyaron a la idea de Gamarra excepto el general Martínez de Aparicio y el prefecto Reyes. Esto lo argumenta Lira, aunque muchos historiadores consideren que Gamarra desobedeció al gobierno de La Mar. En todo caso es claro que aunque no lo desobedecíó totalmente actuó de manera autónoma como desde hace mucho ya lo hacía.

Se le dio orden entonces al general Cerdeña para que traspase el río Desaguadero con una columna de cazadores. Dejó al general Manuel Martínez de Aparicio guardando el paso del río.

Al ingresar a territorio boliviano lanza la siguiente proclama a los soldados del ejército peruano, donde manifiesta CLARAMENTE que su intención no era avasallar a Bolivia ni conquistarla:

Proclama al ejército peruano: 

«Soldados: Este suelo que hoy empieza a sentir el ruido de las armas peruanas, es la patria de nuestros amigos, y para decirlo de una vez, de nuestros propios hermanos. Su destino no es la conquista: es la redención de pueblos desgraciados, que buscando libertad han sido víctimas de una dominación más dura que la de sus antiguos opresores.

«Soldados: La dicha de dos naciones republicanas está librada a un pequeño esfuerzo suyo. Librado el Alto Perú, van a asegurar la suerte del suelo natal.

«Soldados: Cumplan con su deber que el mundo entero les contempla. Háganle ver que por sus servicios no exigirán nuevo vasallaje, nueva humillación.

Observamos aquí claramente cómo Gamarra llamaba Alto Perú a Bolivia, no sólo porque era común hacerlo dado sus orígenes, de seguro también porque pensaba FIRMEMENTE que Bolivia era del Perú o debía serlo. Y a su vez recalca la gran importancia que tiene que Bolivia no sea controlada por un subalterno de Bolívar que pondría en grave peligro al Perú por un ataque combinado.

Tal comportamiento también podemos verlo claramente en la siguiente proclama que fue dirigida a los Altoperuanos (bolivianos) cuando llegó a Azafranal el 2 de Mayo de 1828, donde Gamarra los llamaba compatriotas:

Proclama a los bolivianos:

«Compatriotas: El Ejército del Sur no puede por más tiempo permanecer sordo a sus lágrimas y clamores. Ochenta y dos peticiones con más de 2000 firmas suyas han volado de su seno a la otra banda del Desaguadero, son documentos más que suficientes para conocer la voluntad general de su patria y justificar el auxilio que les prestan hoy sus hermanos.

«El gobierno y el ejército se han resignado hasta ahora a una conducta circunspecta y neutra, en medio de la compasión que demanda su suerte, porque dudaban si sus gemidos eran sólo la emisión de los descontentos o la desesperación general de los patriotas. Las continuas conspiraciones que se han sofocado y la unidad de los sentimientos de los colegios electorales han ratificado que todos sus pueblos desean redención y una libertad verdadera.

«Alto Peruano: Están bajo los auspicios de sus propios y antiguos hermanos. Sus opresores dejarán el puesto y verán que ellos son el orígen de la ingratitud, porque ellos han querido confundir la gratitud con servidumbre.

«Pueblos: El ejército les trae esa libertad verdadera que no han disfrutado hasta el día. Reúnanse bajo sus aras y que ella sea la que les dé instituciones sabias y un gobierno responsable y temporal. Que ella misma haga desaparecer un código trazado por la ambición y sólo con el fin de oprimir a los hombres destinados a ser libres.

«Compatriotas: El Ejército que ha venido a proteger sus deseos no permanecerá entre ustedes sino el tiempo que tarden en reunir su representación nacional. De ella sólo exigimos un ósculo de paz y una amistad fraternal con el Bajo Perú (*Perú). No pretenderá por sus servicios una nueva esclavitud, un bárbaro coloniaje. Entonces se constituirán, fuera de intervención extranjera, liberal y popularmente conforme con los principios del siglo y de los amantes de la dicha de los pueblos. Así merecerán la gratitud de sus descendientes y de todas las generaciones.

En los siguientes días que estuvo en Azafranal también habló alabando a los colombianos y persuadiéndoles que ayudar a la liberación de Bolivia sería lo mejor que podían hacer:

Proclama al ejército colombiano:

«Soldados: Ustedes son el ídolo de los americanos. Con su sangre han dado libertad a millones de esclavos. Son gloriosos porque también son columna de la libertad. Jamás han manchado su nombre, declarándose sátrapas de la ambición. La división Lara, Voltígeros y últimamente el inmortal Pichincha, que ha sido desarmado con ignominia, han manifestado los votos íntimos de su corazón. Ustedes son dignos de la gratitud americana. Empero los nuevos dominadores quieren matizarlos de distinto modo porque ellos cifran su gloria en la degradación de los hombres. 

«Soldados: El ejército del Perú que viene a proteger estos pueblos, porque ellos los llaman, y que por ellos detestan la presente política, está cerca de ustedes. Al presentarnos a su frente, extenderán los brazos fraternales para estrecharles a su corazón, si consecuentes a sus principios, respetan la voluntad nacional.

«Soldados: El ejército que mando está distante de creer que faltan al deber y al sistema que ha jurado su patria. Unamos nuestras banderas y seamos el apoyo de los Alto Peruanos, como es Colombia de toda la Amércia liberal.

Y con el fin de apaciguar los ánimos y ganarse la confianza del ejército boliviano (que le dará un excelente resultado) les dirige a ellos estas palabras:

Proclama al ejército boliviano:

«Soldados: Están engañados. Creyendo ser la columna de la independencia y libertad de su patria, son el instrumento de su humillación y servidumbre. Reconozcan su posición, y el desengaño les hará renunciar los principios a que alucinadamente se han suscrito con degradación de sus banderas y escándalo de todo el mundo. La investidura militar no debe hacerles olvidar que pertenecen a un pueblo que gime  y ha pedido nuestra protección. Únanse a sus sentimientos y háganse dignos de recibir la oliva que les presenta la República Peruana.

«Soldados: El ejército de mi mando ya marcha por su territorio, empero sus lanzas y bayonetas están envainadas y colgadas a la espalda. El Dios de paz influya en sus ánimos para que no den lugar a preparar las armas ni derramar una sola gota de sangre americana.

«Soldados: Ustedes son la esperanza de la patria. Consumen el sacrificio por su libertad, mas no por sostener a sus bárbaros opresores, que sólo merecen odio eterno y execración universal.

Gamarra es muy hábil en sus proclamas, anuncia a cada cual lo que espera oír, en gran parte es sincero en lo que dice, pero en otra no. Les dice a los bolivianos que su tropa no viene con intención de luchar y que está llana a las conversaciones ante todo.




No era la primera vez que Gamarra pisaba suelo boliviano:

Recordemos que Gamarra tenía muchos vínculos con Bolivia, había luchado allí primero a favor del Rey de España contra los patriotas bolivianos y argentinos, donde contrajo matrimonio con la argentina Juana María Alvarado. Con Andrés de Santa Cruz, en la que éste venció en Zepita, llegó a bolivia. Luego durante la guerra de Independencia, acompañó a Sucre al Alto Perú (Bolivia) para combatir a los remanentes realistas.

*Pronto postearé sobre estos temas por separado. Sobre su esposa argentina pueden dar clic aquí

Sucre y su actitud ante la invasión

Como lo comenté en el post anterior Sucre sintió esta invasión no sólo por Bolivia (como sería iluso pensarlo) sino también por su orgullo personal.
Gamarra le había enviado un escrito donde de manera personal le decía que él venía "A INTERPONERSE ENTRE LA VÍCTIMA Y LOS ASESINOS", refiriéndose a Sucre y a los bolivianos que trataban de matarlo.
La respuesta furibunda la podemos ver esto en su carta del 10 de Mayo de 1828 a Gamarra:



GAMARRA OCUPA LOS DEPARTAMENTOS BOLIVIANOS

"La campaña de Gamarra fue breve y deslumbrante"
Jorge Basadre, en "La Iniciación de la República"



El Ejército del Sur

Gamarra se encargó pues de formar un ejército que más bien venía a ser una División Peruana del Sur. Sin duda puso mucho empeño y seguramente no sólo con el objetivo de desembarazar al Perú de Bolivia sino también de generarse un grupo de soldados adictos a su persona por lo que se empeñaba en disciplinarlos y ganarse su aprecio.

El ejército del Sur, que acompañó al general Agustín Gamarra estaba formado por:

Batallón 1º de "Zepita"
Batallón 2º de "Zepita"
Batallón 1º de "Callao"
Batallón 2º de "Callao"
Batallón "Pichincha" (peruano), al mando del teniente coronel Miguel de San Román
Regimiento de caballería "Húsares de Junín"
Escuadrón "Dragones de Arequipa"

Gamarra tenía cuando traspasó el Desaguadero que vérselas con las siguientes tropas:

Tropas colombianas:
Batallón "Pichincha" de 200 hombres(colombiano)
Regimiento "Granaderos de Colombia", 300 hombers a órdenes del General Braun
Tropas bolivianas:
1º, 2º y 3º Batallón de Bolivia: de 1800 hombres en La Paz
Lanceros bolivianos: 400 hombres, en La Paz.
"Cazadores a Caballo": 300 hombres á órdenes del Coronel Pedro Blanco, en Potosí.
Infantería: 300 hombres en Potosí
Granaderos: 100 en Chuquisaca

En total considerando las milicias y demás soldados llegaban a cerca de 3 500, que Sucre esperaba aumentar a 5 000.

Gracias a las proclamas de Gamarra que no eran para nada beligerantes ni inspiradoras de terror el ejército tuvo un recibimiento tranquilo, a pesar que cuando Gamarra estaba en Azafranal (desde el 2 de Mayo), se entera el 5 de ese mismo mes que La Paz protestó enérgicamente contra la invasión y se alistaba a la defensa. Envió por ese motivo al Dr. Crispín Medina para parlmanetar con Urdininea, pero fue apresado por haberse prestado a ocupar un cargo extranjero. Urdininea le respondió a Gamarra que su respuesta estaría en la punta de sus bayonetas.

Gamarra avanzó con el ejército peruano y llegó a Viacha, departamento de La Paz el 7 de Mayo de 1828, día en que la compañía de Granaderos del batallón "Pichincha" y 300 hombres más se pasaron a su lado para combatir ayudando al ejército peruano contra las fuerzas de Urdininea. Esto obviamente era resultado de las promesas de Gamarra y su habilidad para adherirse a los colombianos y bolivianos. Por su parte Urdininea se retiró en desorden de Viacha para llegar a La Paz donde su ejército estaba estacionado.
Gamarra entra a la ciudad de La Paz el 8 de Mayo por lo cual Urdininea abandona la ciudad y se dirige al sur, rumbo Oruro. El ejército peruano se esparció hasta Caracollo cerca a Oruro.
Luego de contramarchar para reposar de las fatigas el ejército peruano continuó con la marcha hacia el sur por Viacha, precediendo la vanguardia el escuadrón "Dragones de Arequipa".
Cuando llegaron a Sica Sica el 22 de Mayo de 1828 el capitán Montenegro cargó contra una partida boliviana del teniente Mota y le tomó 29 prisioneros de sus 32, los envió donde Gamarra y él liberó al capitán Mota y lo dejó ir, mientras que los demás soldados se adhirieron a la causa peruana.

La rebelión del Coronel Pedro Blanco

El coronel Pedro Blanco Soto que comandaba el Regimiento "Cazadores a Caballlo", muy bien armado, había asegurado a Sucre defender la causa boliviana, pero fue aclamado en Chichas, por sus soldados jefe de la rebelión que estalló contra el gobierno de Urdininea por lo cual se puso a la cabeza de éstos el 17 de Mayo de 1828. Así Bolivia perdió más o menos 800 soldados de buena tropa .

Cuando Gamarra levantó el campo de Sica Sica para llegar a Panduro el 25 de Mayo, se enteró de la defección del coronel Blanco y en seguida trata de ponerse en contacto con él.
Además recibe la noticia de una sublevación en el ejército boliviano que debía estallar en Paria el 26. Los jefes que la incentivaban eran el coronel González y el comandante de Cazadores Manuel Valdez del batallón "1º de Bolivia" y "2º de Bolivia" respectivamente; quienes al ser sorprendidos se asilaron en el campamento peruano junto con otros 8 oficiales que así se pasaron a nuestro bando el 28 de Mayo cuando el ejército peruano llega a Caracollo.

El General Urdininea decide ir en busca del coronel Blanco

Fue entonces que al ver que perdía más hombres producto de las disputas intestinas que Urdininea decide reunir en Oruro una Junta de Guerra para determinar lo mejor a hacer. Decidió al final desembarazarse de Blanco por lo que envió al General López a perseguirlo mientras que él maniobraba en retirada contra el ejército peruano.
Esta decisión ha sido duramente criticada y Sucre incluso denuncia más tarde como un acto de traición el no enfrentar al ejército peruano en masa sino más bien destacar una importante tropa en busca de Blanco. Los historiadores bolivianos en su mayoría critican este comportamiento por lo menos dubitativo del entonces Presidente Provisorio de Bolivia.

Mientras tanto los pronunciamientos bolivianos contra Urdininea siguen proliferando, esta vez en Paria oficiales bolivianos se rebelaron contra los colombianos, uno de ellos, el teniente coronel Montenegro fue fusilado por habérsele descubierto comunicaciones con Gamarra.
Otra suerte siguió el coronel Portillo quien se desligó de los soldados colombianos y ocupó el departamento de Cochabamba, por su propia cuenta, sin tener contacto con Gamarra.

La Reunión en Atita y la falta de poderes de Gamarra

"Gamarra tuvo que hacer de la necesidad virtud, y por primera vez se dirigió al ministro de guerra, excusándose con la falsedad de haberle enviado el parte respectivo de las operaciones militares, y pidiéndole poderes e instrucciones para celebrar un tratado de paz"
Nemesio Vargas, en "Historia del Perú Independiente"

Agustín Gamarra por su parte propuso arreglos de tregua y para elllo envió comisionado al pueblo de Atita, cerca de Paria. Envió de representantes al coronel Miguel Benavides, al teniente coronel Agustín Lira, al doctor José Maruri De la Cuba y de secretario el sargento mayor Juan Bautista Zubiaga (cuñado de Gamarra). El presidente provisorio de Bolivia José María Pérez Urdininea envió por su parte al coronel Anselmo Rivas, al entonces teniente coronel José Ballivian, al auditor Mariano Calvimonte y de secretario al capitán Manuel Sagarnaga.

Se ha hablado mucho del fracaso de esta reunión. El entonces teniente coronel Agustín Lira menciona que el hermano de "La Mariscala" mayor Zubiaga tenía un carácter muy altanero y agresivo que obstaculizó grandemente la reunión. Refiere textualmente sobre él: "...con su genio díscolo, presumido, alocado, presuntuoso, con gajes de sabiondo en toda clase de materias, sin dejar de tenerse por financista, más militar que Berthier (*el legendario Mariscal de Napoleón que le servía de Jefe de Estado Mayor) para dirigir campañas o ser director de ellas, asesor de su cuñado y demás, insultó con groseras palabras, maneras pueriles a los señores comisionados bolivianos". Gamarra por su parte refiere que los comisionados atropellando la norma más básica de diplomacia cometieron la barbaridad de robar las minutas que habían traído los peruanos para hacer el tratado de paz. Nemesio Vargas asegura que los bolivianos lo hicieron burlándose de Gamarra pues no tenía facultades del gobierno peruano para firmar ningún tratado ni negociaciones internacionales.

¿GAMARRA NO TENÍA ENTONCES NINGÚN PODER DEL GOBIERNO PERUANO? Esto parece bien cierto y es una prueba contundente que Gamarra actuó independientemente del gobierno central de Lima, y por tanto del mariscal José de La Mar. El capítulo de la invasión por lo menos es orquestado en su totalidad por Agustín Gamarra. Sí se puede decir que La Mar le dejó confiado el asunto boliviano a Gamarra pero en esta etapa ya él actuaba por sí solo.

En sus memorias, el presidente José Luis de Orbegoso apoya esta versión: 
"El General Don Agustín Gamarra que con un regular ejército ocupaba el departamento de Puno, aprovechó de las circunstancias en que se encontraba Bolivia, donde se anunciaban síntomas de conmociones y trastornos interiores, para variar la administración establecida y entró con su división en aquella República, sin tener para ello autorización alguna del gobierno"

Aquí entonces Gamarra viendo que necesita el apoyo del gobierno central escribe al ministro de Guerra por primera vez. El historiador Nemesio Vargas habla de esto como: "Gamarra se humilla", me parece muy exagerado este acápite, es más podríamos decir que Gamarra actuó de manera hipócrita en cierto modo pero lo hizo con un fin muy claro, no es una humillación es mas bien, el saber pensar y ser práctico. Todo hombre debe saber qué es lo que puede hacer y qué es lo que no puede hacer. Gamarra lo entendió muy bien y rápidamente, claro está que si hubiese sido por él no hubiese pedido ningún permiso a La Mar y en cambio le gustaba tener el mando absoluto como hasta ahora, pues toda la campaña la hizo él solo, llevando a gente de confianza, como su esposa, su cuñado, y demás generales que le eran muy cercanos.

La sorpresa de Caihuasi o Collahuasi

En la noche del 31 de Mayo de 1828 los peruanos estaban acampando en medio del frío en Caihuasi (también llamado Caiguasí, en Oruro) pero con las fogatas ardiendo por el terrible frío que hacía. Lira menciona la gran labor de Francisca Zubiaga, esposa de Gamarra quien con las demás rabonas procuraban los colchones y los avituallamientos del ejército peruano. Como se tenía un comisionado boliviano y además hace poco habían hablado el ejército no estaba muy alerta.
El coronel Felipe Brown entonces con fuerzas colombianas y bolivianas al mando de los Tenientes coroneles Galindo, Acera y Barriga llegó de noche e intentó una sorpresa, tratando de apoderarse de los caballos peruanos. A las balas de los bolivianos los cazadores del batallón "Pichincha" formaron lo más rápido que pudieron e iniciaron las descargas, como resultado los enemigos huyeron dejando sables, fusiles y otros pertrechos. Los peruanos tuvieron 9 entre muertos y heridos, y según cuenta Lira se dispersaron 100 hombres que llegaron al Cuzco atemorizando a la población (este dato parece muy extraño, pero Basadre lo toma en cuenta)
Gamarra y sus tropas continúan la persecución del que representa el gobierno de Sucre en Bolivia y llegan a Oruro tomándola el 2 de Junio de 1828.



Coronel Otto Philipp Braun, llamado Felipe Braun, opuso real resistencia al ejército peruano, su derrota acabó con las esperanzas bolivianas de victoria

El coronel Blanco burla al Generla López mediante un movimiento circular. Desde Potosí va al sur cerca a Tupiza y luego al oeste de donde contramarcha hacia el norte. Allí se une a la división del General Cerdeña y entran ambos a Chuquisaca el 12 de Junio de 1828
 Blanco logra ubicar y apresar a Sucre en Ñuccho el 4 de Julio de 1828, se le promete garantías pero es obligado a marchas forzadas.
En Oruro el coronel Felipe Braun traba combate con fuerzas peruanas el 25 de Junio, inicialmente con el batallón "Zepita" que logra replegarse con el grueso del ejército sin perder un solo hombre, tras esto Braun se retira en derrota.

TRATADO DE PIQUIZA

"Bolivia, dominada por el invasor, confirmó entonces su humillación suscribiendo el tratado de Piquiza..."
Andrés de Santa Cruz

Se celebró entonces el Tratado de Piquiza el 6 de Julio de 1828 y los ejércitos de ambas partes estaban en paz; Sucre estaba hecho prisionero y era resguardado por los peruanos, el coronel Bernardo Escudero lo vigilaba.

*En verdad que es bien gracioso y sorprendente no poder encontrar el tratado completo en internet, lo he buscado varias veces y parece que nadie lo tiene, bueno pues aquí hago la transcripción en primicia exclusiva para su blog Agustín Gamarra, Mariscal de Piquiza:

El tratado de Piquiza era un Tratado preliminar de paz y desocupación militar que se realizó entre José María Pérez Urdininea, general en jefe del Ejército de Bolivia y encargado de la Presidencia de la República y Agustín Gamarra, General de División de los ejércitos de la República Peruana y en jefe del Sur.

Urdininea estaba representado por el Ministro de Hacienda Miguel María Aguirre, el prefecto de Chuquisaca General José Miguel Velasco y como secretario el Dr. Miguel Del Carpio. Gamarra por el teniente coronel Agustín Lira, primer ayudante del Estado Mayor General, el teniente coronel Juan Bautista Arguedas, ayudante de campo y como secretario el capitán José María López.


ARTICULO I


En el término de quince días contados desde el en que serán ratificados estos Tratados por los señores Generales en Jefe de los ejércitos beligerantes, empezarán a desocupar el territorio de la República Boliviana todos los individuos que existan en su ejército, ya sean colombianos o extranjeros de nacimiento.


ARTICULO II



Se exceptúan del artículo anterior los subalternos relacionados en el país, de capitanes inclusive para abajo, los cuales podrán permanecer en la República dejando el servicio de las armas, mientras que nombrado el Presidente del Estado pueda a su juicio llamarlos al ejército.


ARTICULO III


Los generales, jefes y oficiales que según el artículo I deban salir del territorio de Bolivia, podrán regresar a la República luego que se instale la Asamblea nacional; y durante su ausencia, se les suministrará media paga de los fondos de esta República, hasta que nombrado el presidente resuelva si han de ser o no, continuados en el servicio de als armas, y goce de sus sueldos. De esta media paga disfrutarán también los comprendidos en el artículo II y bajo la calidad estipulada en el presente.


ARTICULO IV


Los escuadrones de Granaderos y Húsares de Colombia que existan en la República, emprenderán su marcha para su país por la ruta que hasta Arica les designe el señor general en jefe del ejército peruano (*Gamarra), siendo de cargo de éste el proporcionar buques para su transporte y del de la República Boliviana la indemnización a la peruana de los gastos que ocasione.


ARTICULO V


El día siguiente de ratificados estos Tratados expedirá S.E. el General en Jefe del ejército boliviano (*Urdininea) un decreto convocando para el 1° de Agosto al Congreso Constituyente que se halla en receso, el que se reunirá en la ciudad de Chuquisaca para ocuparse: 1° de recibir el Mensaje y admitir la renuncia del Presidente de la República, Gran Mariscal de Ayacucho, Antonio José de Sucre, según lo tiene protestado; 2° de nombrar el Gobierno provisorio; 3° de convocar inmediatamente y a la celeridad posible una Asamblea Nacional, que revea, modifique o declare subsistente la actual Constitución.


ARTICULO VI

Esta Asamblea nacional se ocupará preferentemente en elegir y nombrar la persona que ha de ejercer la Presidencia del Estado, de fijar el día en que el ejército peruano deba empezar a evacuar el territorio de la República.


ARTICULO VII

El ejército peruano ocupará el Departamento de Potosí hasta el día en que se reúna el Congreso Constituyente, en el que emprenderá su marcha para la Paz y Oruro por el departamento de Cochabamba, y en su tránsito se le proveerá de los artículos de subsistencia que necesite.


ARTICULO VIII

La Asamblea nacional, después de llenar los objetos contenido en el artículo VI, suspenderá sus sesiones, para continuarlas así que el ejército peruano haya repasado el Desaguadero.


ARTICULO IX

El ejército boliviano ocupará los departamentos de Chuquisaca, Cochabamba, Santa Cruz y Tarija, y el de Potosí, al siguiente día que lo haya desouupado el del Perú. Los ingresos naturales por el tiempo que lo ocupe, y los de Oruro y la Paz por todo el que permanezca en el territorio el ejército peruano, deducidas sus pensiones, cederán a beneficio de éste.


ARTICULO X

Los supremos gobiernos de ambas repúblicas se avendrán sobre los cargos que tuviesen que demandar unos y otros desde que el ejército peruano pasó el Desaguadero.


ARTICULO XI

Las Repúblicas Peruana y Boliviana estrecharán sus relaciones por medio de sus Agentes Diplomáticos, tan luego como el ejército haya desocupado el territorio boliviano.


ARTICULO XII

No podrán las Repúblicas Peruana y Boliviana entrar en relaciones con el Imperio del Brasil, hasta que éste no ajuste las paces con la República Argentina.


ARTICULO XIII

Se entregarán inmediatamente todos los individuos que se hallen enrolados en los ejércitos y pertenezcan a las repúblicas de uno y otro, con tal que los bolivianos queden en el país y los peruanos regresen del suyo dejándolos a su libre elección. Se comprenden los soldados colombianos de ambos ejércitos, y ni uno ni otro podrán reclamar los pasados.


ARTICULO XIV

Ningún boliviano será responsable ante la ley, ni molestado directamente ni indirectamente por haber emitido sus votos en las presentes circunstancias; antes sí, lo que se hallan en este caso serán atendidos y considerados según sus aptitudes y servicios.


ARTICULO XV

Serán responsables las partes contratantes de cualquier acto hostil que hubiese de parte de ambos ejércitos, después de al ratificación de estos Tratados.


ARTICULO XVI

Para el cumplimiento de este Tratado, se darán dos Jefees en rehenes y serán designados por los señores Generales contratanttes.


ARTICULO XVII

Estos tratados serán ratificados o desechados en el término de veinticuatro horas, y caso de que sean desaprobados, o no ratificados, quedarán rotas las hostilidades a las doce horas.
En estos términos quedó acordada la presente estipulación que se concluyó a las ocho de la noche del mismo mes y año, y lo firmaron en dos ejemplares los expresados señores comisionados de que certificamos los infrascritos Secretarios.




Referencias:
"Agustín Gamarra, Mariscal de Piquiza", Miguel Martínez.
“La Iniciación de la República”, Jorge Basadre.
“Historia de la República del Perú”, Jorge Basadre.

"Epistolario del Gran Mariscal Agustín Gamarra", Alberto Tauro.

“Memorias para la historia del Perú”, General José Rufino Echenique.

"Historia del Perú Independiente", Nemesio Vargas.

"Historia Militar del Perú", Carlos Dellepiane

"Historia Marítima del Perú", Félix Denegri Luna.

"Historial de los Cuerpos de Tropa del Ejército", César García Rosell.

"Colección de LOS TRATADOS conveciones, capitulaciones, armisticios y otros actos diplomáticos y políticos celebrados desde la independencia hasta el día" Tomo Segundo. Ricardo Aranda, Publicación oficial del Ministerio de Relaciones Exteriores.

"Memorias del Gran Mariscal Don Luis José de Orbegoso",  Segunda Edición.




Jesús De la Jara

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La Invasión a Bolivia de 1828 (1): Gamarra derrota a Sucre

"Gamarra, llamado y apoyado por los bolivianos, dirigió con tino su campaña, que encontró honroso término en el tratado de Piquiza, celebrado el 6 de julio y consecutivamente evacuó el territorio boliviano."
General Manuel de Mendiburu en "Biografía de Generales Republicanos"

Gamarra logra aunar esfuerzos con los patriotas bolivianos opositores a Sucre y lo expulsa del poder.
Esta campaña es la PRIMERA GUERRA O CONFLICTO INTERNACIONAL QUE EL PERÚ AFRONTA COMO REPÚBLICA INDEPENDIENTE.

Así mismo resulta importantísima para Agustín Gamarra porque fue una campaña que le trajo muchos lauros, admiración y respeto en el ejército y en la población en general. Fue como la "Campaña de Italia" de Napoleón Bonaparte, donde el general corso conquistó fama y gloria.

*Esta parte de la historia es un poco confusa, hay doblez de Gamarra pero también de Sucre. Creo que hasta ahora no se puede determinar con precisión muchas cosas, a mi parecer: plan de Gamarra sobre Bolivia en este punto (sabemos que siempre quizo anexarla a Perú, pero en esta parte de la historia ¿de todas maneras pensaba invadir Bolivia desde un inicio?), propósitos reales de Sucre contra Perú, hay también bastante doblez de Casimiro Olañeta (luego de alabar a Gamarra le enrostra su invasión), y otra parte de si las intenciones de Gamarra estaban articuladas con el gobierno de La Mar. Claro que hay muchas respuestas a estas dudas que sustentaré con bibliografía especializada del tema, pero creo que pueden haber divergencias.

Como el tema es tan grande y está disperso en 3 diferentes posts, les presento este cuadro resumen sobretodo para nuestros lectores escolares que siempre buscan cuadros resúmenes e ideas concretas:


SITUACIÓN DE BOLIVIA Y ANTECEDENTES

"Sucre en el 28
irse a su tierra promete
¡Cómo permitiera Dios
que se fuese el 27!"

Larriva en el poema burlesco "El Sacre"

Es cierto que Gamarra cambió su modo de tratar con Sucre a lo largo de la campaña. Desde el año 1827 surgían de Perú muchos papeles y panfletos con denuncias a Sucre y viceversa.

Pero en una carta del 11 de Julio de 1827 Gamarra le dice a Sucre: "...A mí me es muy sensible la ominosa conducta de los libelistas, ...Yo seré siempre y en cualesquiera circunstancias y tiempo un verdadero amigo de Usted ..."

La situación en Bolivia era tensa, Sucre, presidente de la República de Bolivia (antiguamente Alto Perú, que cambió su nombre en honor al libertador Bolívar) tenía muchos enemigos, sin embargo estaba confiado en sus fuerzas a pesar de los movimientos de Gamarra, lo constata así una carta a Bolívar:
"Han venido ya de Puno los 2 batallones y 2 escuadrones que habían en Tacna y Arequipa, y están en Lampa y Azángaro los otros 2 batallones y 1 escuadrón del Cuzco, de manera que existen en el departamento de puno 3 000 infantes, 500 caballos y 2 piezas de batalla. No creo que nos ataquen... las han puesto ahí de miedo ... Yo he colocado desde Oruro a La Paz 3 000 infantes, 700 caballos y 4 piezas de artillería ... y podré aumentar ... a 6 piezas, 4 000 infantes y 1 000 caballos ... estoy de ese lado descuidado"
Carta de Sucre a Bolívar del 20 de Diciembre de 1827



Mariscal Antonio José de Sucre y Alcalá, Presidente de la República de Bolivia

El 24 de Diciembre de 1827 se rebela el batallón Voltígeros en La Paz y apresan a varios generales. Sucre va a debelar la revolución pero éstos logran huir al Perú.


La llegada del general Aparicio

El General Manuel Martínez de Aparicio era un oficial colombiano que luchó durante la guerra de independencia y quedó en el Perú por esta época y por mucho tiempo más. Fue enviado por el gobierno central del Mariscal José de la Mar (suponemos para vigilar a Gamarra) y con la orden de ser nombrado Jefe de Estado Mayor del Ejército del Sur.  



General Manuel Martínez de Aparicio, enviado por La Mar, no apoyó a Gamarra en sus planes posteriores



Gamarra escribió a La Fuente una carta el 5 de Diciembre de 1827 donde habla así de él: "Con respecto a Aparicio no hay por qué recelar nada porque viene de muy buena fe y es muy amigo nuestro. Es verdad que es un poco vividor, pero incapaz de hacernos males. Así pues es necesario que se cumplan las órdenes del Gobierno que están consignadas a Aparicio sin el más pequeño recelo de nada, nada, nada, en la inteligencia de que para cualquiera ocurrencia estoy aquí con veinte ojos." En esta carta además se queja que quieren llevarse al general Cerdeña a Lima. Notamos cómo Gamarra sospecha que el general Aparicio pueda ser un espía pero acepta su cargo de Jefe de Estado Mayor y confía en vigilarlo bien. También es interesante que aunque suponemos que Gamarra ya tenía miras contra La Mar pues existía el triunvirato Santa Cruz - Gamarra y La Fuente escribe: "El General La Mar es un caballero, es honrado, ayudémosle y hablémosle con franqueza". Para el historiador Nemesio Vargas, Gamarra quería decir: "ayudémosle a renunciar a la presidencia a favor nuestro". Lo cierto es que se puede apreciar cómo a lo largo de la campaña Gamarra tiene sus PROPIAS miras, eso es indudable.

Los preparativos de la guerra se hacen en Puno, allí es donde por primera vez José Rufino Echenique, que era Teniente 2º conoce a Gamarra, quien le trata a partir de ese momento con mucho cariño, como recuerda Echenique en sus "Memorias para la Historia del Perú" y le pide que venga a comer siempre con él, también él da la orden para que se le ascienda a Capitán , que se concreta el 25 de Diciembre de 1827.

LA ENTREVISTA DEL DESAGUADERO

Gamarra pide una entrevista a Sucre que se da en el Desaguadero el 5 de Marzo de 1828, que fue cordial (como casi todas las entrevistas en esta época) y de hecho también, falsa. Aquí Gamarra expone su mayor preocupación sin rodeos: que el Perú sea atacado por el Norte (Bolívar) y por el Sur (Sucre), cosa que desmiente el mariscal de Ayacucho, a pesar que existen cartas donde el general Juan José Flores, venezolano pero considerado padre de la patria del Ecuador, contaba con Sucre para atacar Perú. 

Pero luego de esta entrevista Gamarra le escribe a Sucre una carta, el 8 de Abril de 1828, donde Gamarra se queja seriamente de la falta de respeto a la palabra de honor del Mariscal de Ayacucho a pesar que no firmaron ningún tratado oficial , "...porque tanto V.E. como yo estábamos en el caso de entendernos francamente..."; agregando que el Perú estaba contento con la entrevista de paz.
Gamarra argumenta haber obrado de buena fe manifestando su disponibilidad para la paz: "...he procedido inmediatamente a replegar los cuerpos (*del ejército), no sólo al punto de Lampa en que se fijaban las estipulaciones , sino hasta el de Pucará nueve leguas más a retaguardia. He hecho más: han cesado todos los preparativos, y reclutamientos desde la entrevista, y me he avanzado a licenciar (*regresar) a los que se han remitido después de aquella sin tomarme siquiera la facultad de forrajear la caballería..."
Se queja en cambio que Sucre: "ha ordenado con más fuerza que nunca ..., el aumento de las tropas: el reclutaje que se ha hecho y se está haciendo en todo Bolivia es un anuncio de que se prepara para la guerra. El carácter y sentido de las proclamas que V.E. ha dirigido a los pueblos de la Paz y Sicasica, no manifiestan menos el espíritu de un rompimiento y preparación", añade que ha recibido comunicaciones de las personas más respetables de Bolivia donde se quejan de que en la entrevista del Desaguadero "se ha sancionado la eterna servidumbre de los bolivianos(*a los peruanos)" por lo que les incita a tomar venganza.
Gamarra protesta contra el aumento de fuerzas bolivianas que calcula en 1200 hombres y amenaza : "me veré en la necesidad de llamar las guarniciones del Cuzco, Arequipa y otros depósitos, y aun otro cuerpo de infantería situado en Ayacucho, para equilibrar la fuerza que V.E. ha aumentado". Y termina su carta diciendo : "Creo mi deber hablar a V.E. con toda esta franqueza e ingenuidad, para que en ningún tiempo se diga que yo he faltado al honor, al sagrado de las instituciones, y al interés que debo tomar por mi país".


MOTÍN DE CHUQUISACA: SUCRE ES HERIDO

Sucre había llegado a Chuquisaca (actual Sucre) a inicios del mes de abril.
El 18 de Abril de 1828 se da el Motín de Chuquisaca. A las 6 de la mañana el médico español Luna avisa al presidente de la revuelta, éste despacha al coronel José Escolástico Andrade. Sale con sus edecanes, el ministro Infante y el comandante colombiano Escalona. Se dice que Sucre estaba informado de ese probable motín pero no quiso sofocarlo porque aparecería autoritario.
Los granaderos de Colombia en su cuartel se amotinaron gritando: "¡Viva Gamarra!" "¡Viva el Perú!"
Sucre llegó y Escalona mató al centinela. De noche llegó Sucre a acallar el motín pero su presencia irritó a los revoltosos. Entró y diciendo "Granaderos, ¿qué hay?, ¿qué quieren?" fue baleado y herido por orden del oficial argentino Caizo en el brazo derecho y la frente. Su caballo que fue herido de un balazo se encabritó, dio media vuelta y Sucre no pudiendo manejarlo con un solo brazo fue llevado por el animal lejos.

La clase alta prodigó cuidados a Sucre quien herido fue a palacio. El ministro Infantas quiso llamar a un regimiento colombiano que estaba en La Paz pero de nuevo Sucre claudicó por temor a reproches, esperaba que el general López que estaba en Potosí acuda en su auxilio. 
Infantas, no obstante envió tres cartas a Bolívar con el objetivo que ataque al Perú por el norte. 

Los facciososdieron aviso pronto a Gamarra pidiéndole su intervención, además intentaron tomar prisionero a Sucre al cuartel, pero éste se negó valientemente diciendo que podían fusilarlo pero que sólo muerto lo sacarían de Palacio, por lo cual sólo le pusieron vigilancia.
Al día siguiente se formó un gobierno en Chuquisaca, uno de sus presidentes provisionales fue el doctor José Antonio Acebey, quien llamó directamente a Gamarra.
El falso Casimiro Olañeta lo atendió y le protestaba que hacía todo lo posible por terminar la revolución cuando en verdad incitaba aún más al pueblo contra Sucre.


LA PRESIDENCIA DE JOSÉ MARÍA PEREZ URDININEA

Ese mismo día Sucre renuncia a la presidencia de Bolivia y delega funciones siguiendo las vías constitucionales hacia su ministro de Guerra , el General José María Pérez de Urdininea, para lo cual redacta un Decreto por el cual lo nombra Presidente del Consejo de Ministros. Momento desde el cual se forman dos bandos opuestos bolivianos.




General José María Pérez de Urdininea, ocupó la Presidencia de Bolivia luego de la renuncia de Sucre


Sucre desde mucho antes pensó en abandonar la presidencia de Bolivia por las diversas presiones, pero hay una cosa muy cierta, él (ya sea por legalidad y también seguro por orgullo personal) nunca quiso que Gamarra invada Bolivia, fue un golpe mortal para él. Pero después de todo no se arrepiente de nada y parece que en esta etapa ya no se hace ilusiones, se abandona a los acontecimientos.
El 20 de Abril, dos días después de ser herido envía un poder para contraer matrimonio en Quito, Ecuador con Mariana Carcelén y Larrea, marquesa de Solanda.

Referencias:
“La Iniciación de la República”, Jorge Basadre.
“Historia de la República del Perú”, Jorge Basadre.

"Agustín Gamarra, Mariscal de Piquiza", Miguel Martínez.

"Epistolario del Gran Mariscal Agustín Gamarra", Alberto Tauro.

“Memorias para la historia del Perú”, General José Rufino Echenique.

"Historia Marítima del Perú", Félix Denegri Luna.

"Historia General de Bolivia", Alcides Arguedas

"La primera centuria", Pedro Dávalos y Lissón.

Jesús De la Jara



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